Fox critica lo que hizo hace 15 años

 
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Resistencia pacífica, conteo de los votos uno por uno, marchas y protestas callejeras, así como la anulación de las elecciones, fueron los aspectos principales de la campaña política de Vicente Fox Quesada, en 1991, cuando la llamada “concertacesión” entre el PAN y el PRI, permitió sacar adelante reformas políticas a cambio del reconocimiento de cargos de elección popular, durante el gobierno del controvertido Carlos Salinas de Gortari.

A pesar del aparente éxito del gobierno salinista para contrarrestar los efectos más perniciosos de la crisis económica, la población -y sobre todo sus clases medias- había visto muy afectado su nivel de vida y consumo a lo largo de los ochenta. Una candidatura aguerrida y refrescante como la de Vicente Fox fue recibida con entusiasmo y empujó a muchos grupos sociales a integrarse finalmente a una actividad que hasta entonces concebían como indigna, poco interesante o corrupta: la política, refiere Luis Miguel Rionda, catedrático de la Universidad Autónoma de Guanajuato.

“Luego de 250 días de campaña, los resultados oficiales daban la victoria a Ramón Aguirre con 53 por ciento de los votos, el PAN y yo marchábamos en el segundo lugar con 35 por ciento de los sufragios. Eran tan evidentes las señales de que en Guanajuato se había perpetrado un monumental fraude electoral, que convoqué de inmediato a la resistencia civil”, explica el actual mandatario en su autobiografía.

“A los Pinos, recuento autobiográfico y político” es el material –publicado por editorial Océano en 2000- donde Fox Quesada rememora aquel 21 de agosto de 1991, en Irapuato, ante 4 mil simpatizantes de Acción Nacional, denunció la existencia de más de 700 actas de escrutinio “llenas de inmoralidades”.

La inconformidad de Vicente Fox lo llevó a organizar, en agosto de aquel año, una conferencia de medios donde presentó un vídeo, grabado la noche anterior a las elecciones, “en la que aparecía una camioneta de la policía municipal de la que sacaron 46 urnas provenientes del municipio de Manuel Doblado para introducirlas al Comité Distrital.

“Iniciamos una marcha de 60 kilómetros a la ciudad de Guanajuato, la que llamamos ‘La Caminata por la Democracia’, para exigir al Tribunal Estatal Electoral la anulación de, por lo menos, 700 casillas. Como parte de las acciones de resistencia civil, tomamos carreteras, el aeropuerto internacional, cercamos a la ciudad de Guanajuato; plazas como las de León, Celaya, Irapuato o Dolores, rebosaban ciudadanos, lo mismo, amas de casa que estudiantes y ancianos, que denunciaban el fraude electoral”, señala la publicación.

Los ánimos, reconoce Fox, estaban exageradamente desbordados y, “para acabarla de amolar, una horda de priístas borrachos trató de destruir el edificio del Congreso local. Fue tal la presión de la sociedad, que a Aguirre no le quedó más remedio que renunciar a la gubernatura unos minutos después que el congreso lo declaró candidato electo (sic)”.

Prioridades nacionales como el TLC impulsaron al gobierno federal a imponer soluciones salomónicas e irregulares a los conflictos desatados por las elecciones locales desaseadas o cuestionadas, refiere Rionda, por lo que en Guanajuato se impuso una solución parcial: la renuncia inducida del candidato priísta declarado ganador y su sustitución por un personaje panista que no se había involucrado en la competencia, pero que gozada de la confianza y simpatía del ejecutivo federal.

Fox recuerda que desde el 29 de agosto corría el rumor de la renuncia del exregente capitalino y a las 21 horas del mismo día el Comité Ejecutivo Nacional del PRI hizo llegar a las redacciones de los medios de información nacionales el texto de la renuncia. “El propio Salinas reconoció que se habían presentado irregularidades en el proceso, mostrándose dispuesto a entregar el gobierno estatal a quien los panistas designaran, excepto a Vicente Fox”.

La “solución Guanajuato”, señala Rionda, creó una situación de incertidumbre política local que se prolongó por los casi cuatro años del interinato. Sin embargo, gracias a la alternancia y al cogobierno que se inició entonces el ambiente político se democratizó y se abrieron canales inéditos de comunicación entre los actores políticos, el gobierno, los ciudadanos y sus organizaciones, como nunca antes había sucedido.

Carlos Medina Plasencia fue designado como gobernador interino, lo que le permitió a Fox Quesada convertirse eventualmente en gobernador luego de la elección extraordinaria de 1995, luego de convertir a la entidad en un bastión del Partido Acción Nacional (PAN).

En 1991 y luego en su campaña en 2000, Fox Quesada criticaba la abierta intervención de los gobiernos, federal y estatales, así como del propio Presidente de la República en los procesos electorales; el uso partidista de programas sociales; la utilización de instituciones contra adversarios políticos; los cargos en la administración pública para beneficio personal; la creación de estructuras clientelares y corporativas; los pactos de impunidad a cambio de apoyo político, entre otros comportamientos, han desdibujado a ese partido.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 7/13/2006 03:59:00 PM