¿Viva la Revolución?

 
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“La transformación radical del país”, según el discurso que grupos guerrilleros mexicanos han utilizado para manifestar la necesidad de una revolución que implante un régimen socialista, tiene un sentido similar o al menos parecido a lo expresado este lunes por el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador,quien advirtió que “vamos a la transformación de nuestro país, y eso
se va a dar de una manera o de otra”.

El endurecimiento del discurso del tabasqueño ha sido empatado, al menos en la forma, con algunas apreciaciones de grupos guerrilleros, particularmente Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP), corriente escindida del eperrismo y acusada de socialdemócrata (como un insulto a un grupo armado de esa naturaleza), expresó el analista del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (Cedema), Jorge Lofredo.

“Ya no sólo va a ser (la demanda) del recuento de voto, vamos a iniciar el movimiento para renovar a las instituciones”, dijo López Obrador quien agregó: “Vamos a cambiar esa realidad de injusticia y de opresión que tanto daño le ha hecho a nuestro país. Vamos, aunque no les guste a nuestros adversarios lo voy a decir, vamos a purificar la vida pública, vamos a llevar a cabo una renovación tajante, una verdadera transformación de México”.

A su vez, el Manifiesto a la Nación, dado a conocer el pasado 28 de junio, firmado por varios grupos armados, señala: “Por la realización de un nuevo Constituyente y la elaboración de una nueva Constitución, que plasme los ideales, los anhelos de libertad, justicia y democracia del pueblo mexicano y, en consecuencia, dé lugar a un nuevo modelo de desarrollo nacional, democrático, popular, antineoliberal y anticapitalista; así como por la unidad de todas las fuerzas y de todas las formas de lucha a fin de transformar radicalmente la estructura social y económica de nuestro país”.

El documento fue acompañado de los membretes de TDR-EP, el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MR-LCB), el Colectivo Revolucionario-Francisco Javier Mina (CR-FJM), la Organización Insurgente-1º de Mayo (OI-1º M) y la Brigada de Ajusticiamiento-2 de Diciembre (BA-2D).

Durante el proceso electoral, recordó Lofredo, ninguna de esas agrupaciones brindó un apoyo abierto a López Obrador, aunque todos se mostraron respetuosas de aquellos que sí acudirían a votar. Sus posturas coincidieron en que el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón Hinojosa, representa en continuismo y el arribo de la ultraderecha al poder, así como en la consumación de un fraude electoral en el proceso electoral del 2 de julio.

“Para estos grupos -explica Lofredo-, las elecciones son apenas un paso a un verdadero cambio social. Sí resultan, en cambio, experiencias que el pueblo encarna en pos de aquel ideal. Históricamente los grupos armados no han boicoteado las elecciones desde 1996 y esta ocasión no ha resultado una excepción.

“La guerrilla ha ratificado su accionar político, sin sustentarse en una visión maniquea ni mutuamente excluyente de la realidad, sino que asume una posición expectante, de acumulación de fuerza y con lecturas de la realidad política donde arriban a conclusiones sobre el nivel de las fuerzas populares y la asimetría de poder que se produce entre la sociedad y el Estado Mexicano”.

Ante la posibilidad de que el panismo llegue a la Presidencia de la República, sigue Lofredo, los grupos guerrilleros han coincidido en la necesidad de “cerrar el paso a la ultraderecha”, situación que podría generar un espacio de confrontación -aunque no necesariamente armado-, que podría variar el escenario a corto plazo para estas organizaciones político-militares. Más aún, todas ellas han coincidido en manifestar mediante escritos y comunicados públicos que en México se ha consumado un fraude electoral.

Este martes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), señalaron que apoyarán políticamente el movimiento social que encabeza López Obrador, “porque a nadie conviene, ni siquiera a los sectores populares que votaron por el PAN, que Felipe Calderón llegue al poder. Porque se trata de una cuestión táctica muy simple pero profunda. Se trata de ir creando las condiciones mínimas para las luchas venideras, más difíciles y definitivas. Se trata de fragmentar el poder burgués, y ese sí, hacerlo pedacitos sin traicionar los principios marxistas leninistas de nuestra lucha socialista. Se trata de acompañar al pueblo, y no esperarlo en una supuesta ‘cima’ revolucionaria. Se trata de decirle al pueblo, estamos contigo, sin condiciones absurdas y con apoyo político concreto y no de palabra, pero estamos contigo para hacerte ver que esto no es todo, no es el fin de la lucha, sino el preámbulo o introducción a etapas de lucha social más importantes”.

Lofredo explicó que para estas organizaciones las elecciones son tan sólo un momento específico de una coyuntura determinada; sin embargo, advirtió que esta movilización popular es un espacio donde también pueden articularse los intereses sociales: instancia recurrentemente reivindicada por todos los grupos, como la “unidad de los de abajo”.

Cada escrito de los grupos guerrillero, indicó, refleja una posición que busca ubicarse a la izquierda de lo que representa el PRD que marca aún más la distancia entre la izquierda sistémica y revolucionaria.

Comentó, que para las organizaciones armadas que le dieron el beneficio de la duda a La Otra Campaña del EZLN, si ésta fracasa tanto ellos como Marcos sabrán que la vía legal nunca será conduncente para las aspiraciones revolucionarias y, a partir del análisis de esas organizaciones, la vía legal muestra signos de agotamiento:

“Atenco descubrió la respuesta represiva del Estado a la vez que la radicalización de otros sectores sociales y populares (no clandestinos ni armados) se vislumbran tanto como una respuesta al conflicto postelectoral, así como la inviabilidad de los métodos pacíficos y legales.

“Mientras tanto, la actitud de los grupos eperristas está de acuerdo a la forma de acción y actividad que vienen manifestando en estos últimos años: una posición radical e igualmente testimonial, posicionándose políticamente ante cada coyuntura y conflicto y enarbolando la idea revolucionaria, ya no como posibilidad sino como necesidad y única vía para el cambio social en México”, agregó el especialista.

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) ha manifestado en diversos comunicados difundidos por sus comandancias regionales en los estados de Chiapas, Guerrero, Hidalgo y Oaxaca, la necesidad de mantener la “autodefensa armada”, la necesidad de cerrarle el paso a la ultraderecha, así como el apoyo político al pueblo para que no se consume lo que consideran un fraude electoral.

Lofredo ha señalado en diversas entrevistas que los grupos armados muestran su faceta política por sobre la militar ante la coyuntura electoral y que es precisamente esta etapa en la que mayor activismo ha desarrollado; en la medida en que avancen los conflictos sociales y post electorales López Obrador quizá logre integrar en torno suyo, aunque sea de manera parcial y coyuntura, a diversos sectores que buscan de una forma u otra una revolución.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 8/09/2006 11:49:00 AM