Asambleas Populares

 
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¿Un camino a seguir?

El ejemplo de Oaxaca, con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) , integrada por diversos sectores de la población, es el modelo que intentan seguir las organizaciones indígenas para reivindicar sus derechos ante la falta de políticas gubernamentales que efectivamente garanticen sus derechos.

La soberanía alimentaria, la solución a la pobreza, a la marginación y a la migración de las poblaciones hacia Estados Unidos, son los principales problemas que vinculan a organizaciones indígenas y campesinas, quienes se han unido para proponer la creación de un nuevo Congreso Constituyente que permita la inclusión de temas que los afecta en las políticas públicas del gobierno mexicano.

Con la intención de formas otras Asambleas Populares, similares a la APPO, varias organizaciones indígenas y campesinas firmaron una declaración conjunta en la que llaman a construir un plan de acción que les permita posicionar y vincular las demandas ambos sectores para la construcción de un Estado donde, señalan, estén garantizados los derechos de todos.

“Los problemas que enfrentamos indígenas y campesinos son los mismos, pues nuestras poblaciones sólo se diferencian por las tradiciones y la vestimenta, pero en los hechos nuestras problemáticas son idénticas”, señaló en entrevista con Diario Monitor, Humberto Alonso Razo, integrante de la Convención Nacional Indígena (CNI).

La finalidad es la creación de un frente común que garantice el derecho de los pueblos y naciones a definir sus propias políticas agrícolas y comerciales, además de garantizar que los pequeños productores familiares, los campesinos y los indígenas jueguen el papel fundamental.

En opinión del también legislador de extracción perredista, la idea es que a través de asambleas populares se pueda dar voz y voto a sectores marginados históricamente mediante asambleas que tomen acciones para resolver los problemas que históricamente ha aquejado a estas poblaciones: probreza, marginación y explotación.

Alonso Razo, integrante de la étnia purépecha de Michoacán, es uno de los nueve diputados de origen indígena en la 60 Legislatura, que en palabras de la comisionada Nacional de Pueblos Indígenas, Xóchitl Gálvez, son pocos y su presencia en la Cámara de Diputados se debe más a su trabajo político que a una representación del sector.

Pero la idea de empatar las demandas campesinas con las indígenas deriva también de la falta de reformas que permitan un efectivo reconocimiento de los usos y costumbres de las etnias en México. En 2001 hubo una reforma a la Constitución que intentó satisfacer las demandas que durante años han hecho los pueblos indígenas para que se
reconozcan su cultura y derechos colectivos.

En un foro reciente, Alejandro Anaya Muñoz, catedrático de la Universidad Iberoamericana, espeluzado en diversidad cultural expresó que la reforma y la legislación existente, no los han dejado satisfechos, debido a la falta de garantías a sus derechos y a la ausencia de condiciones que les permitan seguirse reproduciendo como pueblo culturalmente diferenciado, planteamientos hechos particularmente a partir de 1994, por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y por el Consejo Nacional Indígena.

“El entramado constitucional en materia de derechos de los pueblos indígenas no cumple cabalmente, y en aspectos importantes, con lo establecido en los acuerdos de San Andrés, por lo tanto no deja contentos a los indígenas organizados”, expresó.

Los Acuerdos de San Andrés, pues serían la base de la reforma constitucional a los derechos de los pueblos indígenas; sin embargo, la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), diseño una propuesta de reforma que se distanciaba de lo acordado, al quitarle fuerza y solidez al esquema de autonomía indígena.

En el marco de la celebración del décimo aniversario del CNI, las organizaciones refrendaron su intención reconocer a los Acuerdos de San Andrés Larraìnzar como “nuestra Constitución y principal carta de derechos de nuestros pueblos indígenas de México”, indica el resolutivo presentado el pasado 24 de septiembre.

“En nuestras tierras y territorios, se han acelerado los despojos, ventas y explotación de nuestros recursos, promovidos por los gobiernos neoliberales, sin la menor consulta ni consideración de nuestros derechos; desde Yucatán hasta Baja California se imponen en nuestras tierras y territorios proyectos ilegales tales como: aeropuertos, autopistas, hoteles, refinerías, parques eólicos, minas, fabricas que privatizan y contaminan nuestros territorios y recursos naturales”, acusaron.

En México, la población indígena representa alrededor de 12 millones de personas, es decir, aproximadamente 10 por ciento de la población total; se hablan 62 lenguas y sus variantes, y sólo en el Distrito Federal viven casi 500 mil indígenas dispersos en todas las delegaciones políticas.

“Aunque algunas políticas gubernamentales durante mucho tiempo pretendieron su asimilación a la población mayoritaria mediante programas de castellanización, muchos pueblos indígenas han logrado sobrevivir y conservar su identidad, lengua y cosmovisión”, indicó la especialista María Luisa Crispín, de la Universidad Iberoamericana.

La propia Xóchitl Gálvez Ruiz ha reconocido que ee necesitan más de 30 años para sacar de la marginación y miseria a más de 10 millones de indígenas del país. Durante el sexenio de Vicente Fox 2.3 millones de indígenas emigraron a las ciudades, donde también viven en condiciones de miseria y discriminación, pues, reconoció, México es un país racista aunque no se quiera reconocer.

De ahí que el ejemplo de Oaxaca, explicó Marcelino Díaz también integrante del CNI de Guerrero, que no se trata de un problema estrictamente indígena, pero que sienta las bases de organización autónoma de la sociedad, sea un ejemplo para diversas organizaciones sociales respecto de la toma del poder y la gestión autónoma mediante
asambleas.

En Guerrero y en Michoacán, estados con gobiernos perredistas, las asambleas populares comienzan a desarrollarse con la participación de las secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), organizaciones indígenas, campesinas y altermundistas, mediante foros en los que se exponen las problemáticas locales respecto de temas muy específicos.

En un ensayo publicado recientemente, el sociólogo francés Alain Touraine, indica que la tendencia en América Latina se encamina hacia el modelo boliviano, donde precisamente fue el sector indígena de los productores cocaleros, el que permitió la llegada al poder del presidente Evo Morales y que se presenta como una posibilidad de de construir y hacer realidad un modelo de transformación social incluyente.

“Esta conclusión más bien inquietante no se condice con la imagen que tiene de sí mismo un país importante del continente: Chile, país que se siente cada vez menos perteneciente a América Latina y que espera, de acuerdo con la célebre frase del ex-presidente Lagos, enriquecerse con el comercio entre el Este y el Oeste del mundo, como alguna vez lo hiciera la República de Venecia. Ésta es una alternativa extrema para una de las soluciones posibles, la de la globalización exitosa; la otra es la que, pese a su fragilidad, toma forma en Bolivia”, señala Touraine.

Entre el 8 y el 12 de octubre, en la ciudad de La Paz, Bolivia, se desarrollará el Encuentro Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas, con la representación de organizaciones de varios países, entre ellos México, bajo la consigna de la Resistencia al Poder.

“La trascendencia de este Encuentro se enmarca en la ofensiva que los pueblos de Nuestra América están llevando a cabo contra las políticas neoliberales digitadas desde el gobierno estadounidense”, refiere la información oficial del foro que será presidido por el presidente Morales.

Ante este panorama, la intención de las organizaciones indígenas y campesinas en México es vincular a grupos con reivindicaciones como derechos humanos, políticas antineoliberales, educación, salud, trabajo, etcétera, para conformar asambleas populares que sienten las bases para un nuevo modelo de gobierno, incluyente e inspirada en la democracia participativa, donde los indígenas intentan jugar un papel
fundamental.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 10/08/2006 08:14:00 PM