La Teledemocracia y el grito

 
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Noche de contrastes. Noche en que los que no existen para las televisoras disfrutaron en paz y sin la ingrata presencia del Jefe del Ejecutivo, a quien se la tenían jurada, del Grito de Independencia y vitorearon la soberanía popular. Noche de contrastes, con un rostro de molestia y muchos de felicidad por su auscencia.

El 15 de sptiembre en México es la fiesta nacional, pero esta noche, como en ninguna otra noche en muchos años, la magiua de la televisión ignoró la existencia de su capital. Otras ciudades, ordenadas y pacíficas, fueron objeto de la atención de la pantalla chica. Pero aquí, en el ombligo del mundo, el jefe de gobierno vitoreó a la soberanía popular pese a que a Televisa no le parezca.

Ayer, durante casi una hora los telespectadores se pudieron olvidar de confrontaciones, de desunión, de la narración oficial de la Presidencia de la República, de la discusión política en boga, de que el orige de “La Gran Fiesta Mexicana” duró casi dos décadas, de los Sentimientos de la Nación de Morelos, de que fundar a México fue un asunto político, de que Hidalgo, Morelos, Aldama, Abasolo y demás caudillos insurgentes complotaron contra el virrey, y como no, del zócalo de la ciudad de México y de Oaxaca.

Noche de estupideces con sabor ligth expuestas por el canal de las estrellas, que volvió a crear un eclipse sobre la realidad; la primera de las cosas deslactosadas que pudimos oibservar en la pantalla chica fue a Joaquín López-Dóriga celebrando la “liberación” de Reforma, como aquellos anuncios patrocinados desde Monterrey por la derecha en los que se pedia que se levantaran los campamentos, como si fuera la avenida Padre Mier la que fue tomada.

Enseguida, una señora que se hace llamar la novia de América, le cambió la letra al tema “Viva México” para exaltar las bondades de su democracia y de la unidad que algunos creen perdida. Luego la ceremonia ofical desde Dolores Hidalgo, Guanajuato, donde un rostro molesto por la lluvia no sabía si se tocaba la campana primero o después de la arenga. Una cremonia empañada no por el rechazo popular ni por la denuncia de un fraude, sino por la lluvia y el hartazgo: el rostro de un Vicente Fox Quesada que ya se quiere ir, pero que dejó como legado la exaltación de las instituciones.

Luego la Fiesta Ligth encabezada por Julieta Lujambio. Comenzando por Monterrey,. la sultana del norte. Por ahí en la pantalla del televisor apareció incluso el festejo de los mexicanos en el Medio Oriente. La censura no existe, mi vida, tampoco el DF mucho menos Oaxaca, aunque para esta última sí recordaron que las autroridades no pudieron dar el grito oficial. Son los quienes niegan los que exigen unidad. Entre tanto, este sábado, después del desfile militar, un grupo de locos intentará hacer un nuevo país, habrá que ver si lo consiguen. En la tierra de mis ancestros ya van avanzados.

Posted by nagualito to La guarida del nagual at 9/16/2006 02:13:00 AM