Se acabó la aventura.

 
0 Me late
¡Gracias!

Joaquín López-Dóriga en Milenio

Luego se dejan engañar por su misma farsa. Florestán

El domingo por la noche, José Elías Gutiérrez Vivó dio por terminada su aventura periodístico-empresarial al anunciar el cierre definitivo de Diario Monitor, luego de haber desaparecido El Heraldo de México, para convertirlo en una derivación de su marca radial, tan exitosa hasta que de proyecto periodístico se convirtió en un proyecto empresarial, pasando por una apuesta política.

Gutiérrez Vivó abrió un espacio inexistente en la radio, del cual fue pionero exitosísimo. Su sociedad con Clemente Serna lo llevó a formar una muy rentable empresa, al punto que cuando se asoció con los hermanos Aguirre, en Radio Centro, el contrato se firmó en más de 20 millones de dólares.

En el camino chocaron por intereses estrictamente mercantiles, la discusión fue de dinero. Sus socios lo sacaron del aire en Radio Centro y se refugió en las dos estaciones de AM que había recibido como parte de su contrato con los Aguirre.

Para entonces ya había hecho otra operación por la cual dirigiría El Heraldo de México que Gabriel Alarcón había vendido a Juan Antonio Pérez Simón, que depositó su confianza, y capital, en el proyecto, relación que también descarrilaría el mismo Gutiérrez Vivó, de nuevo, por un asunto de dinero.

En el lance en el que lo sacaron del aire de las frecuencias de Radio Centro y lo retomó en sus estaciones de AM, mató a El Heraldo de México para reforzar su marca, creando Diario Monitor, lo que sucedió en un fin de semana, sin enterar a su socio capitalista, el del dinero, para quien la relación ya era insostenible y en un deterioro irreversible, como su situación ante el fisco y sus acreedores como el IMSS, el Infonavit, Fonacot, agua, luz y predial, por lo que fue embargado.

Así llegó la noche de este domingo cuando Gutiérrez Vivó anunció a los trabajadores de su empresa que ésta había muerto y que la del viernes 13 había sido la última edición del Diario Monitor.

Siempre es triste el fin de un periódico, en este caso más por la cercanía entrañable en mi vida personal y profesional.

Pero ante las carencias, no cabe otro complot más que el personal.