México se “bolivianiza”

 
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Mientras en Bolivia, uno de los Estados sudamericanos más inestables y fragmentados de América Latina, ha comenzado un proceso de estabilidad e institucionalización mediante un Congreso Constituyente; en México, la situación se invierte para entrar en una etapa de inestabilidad política con la ratificación de Andrés Manuel López Obrador como presidente legítimo y el llamado a refundar el país.

El analista político boliviano Isaac Bigio advirtió en entrevista con Diario Monitor que el 2 de julio pasado los extremos se tocaron e invirtieron los papeles, pues la situación política de México adoptó rasgos de ingobernabilidad y “dualidad de poderes”, que no parecen quedar zanjados en el corto plazo.

“El MAS de Morales ahora tiene un control total sobre la elaboración de una nueva constitución, la que hará a su medida pues controla más del 50 por ciento de los votos y de la constituyente y ha logrado que baste mayoría absoluta para modificar la carta magna”, señaló el analista, quien sustenta la tesis de que México se “bolivianiza” y Bolivia se “mexicaniza”.

Recordó que Bolivia alberga al mayor movimiento regionalista, en Santa Cruz y al más radicalizado y fuerte nacionalismo indio, el aymara; sin embargo, ha tenido la estructura más centralista de todas las repúblicas latinomericanas, pues las administraciones departamentales son nominadas por la capital y no electas.

“Bolivia tiende dos poderosas tendencias centrífugas. Por un lado están los pueblos quechuas, aymaras y orientales que querrán emular a los inuits (esquimales) de Canadá y Groenlandia quienes han conseguido autonomía territorial, y por otro lado está Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando quienes buscan frenar al estatismo con autonomías pro libre empresa. Para complicar más el panorama en las zonas indias y en la región gasífera de la Media Luna también se plantean nuevas autonomías”.

Bolivia ha sido una nación con altos índices de inestabilidad política, desde 1934, con presidentes que han durado un año, una revolución –surgida a raíz de un fraude electoral en 1952– y que a partir de 1978 tuvo tres fuerzas políticas, que eventualmente se fueron fragmentando.

Una de las condiciones que impiden que Bolivia se fragmente es que no hay ninguna potencia, como lo fue Alemania, que aliente algún separatismo, indicó. Sin embargo, indicó que el liderazgo del presidente Morales ha logrado la integración de un partido fuerte, similar al Partido de la Revolución Mexicana (PRM), fundado por Lázaro Cárdenas en 1934.

El 2 de julio, mientras en México se desarrollaban los comicios electorales federales, en Bolivia se votó para la elección de la Asamblea Constituyente que comenzó a deliberar el 6 de agosto. El Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales alcanzó 45.8 por ciento de la votación con lo que se colocó en mayoría para hacer modificaciones de carácter social.

En contraste, en México comenzó la agudización de los conflictos poselectorales, situación que puso de manifiesto la necesidad de modificaciones en los procedimientos y en el régimen de gobierno, situación que ha sido expresada en diversas mesas de análisis y por los actores políticos involucrados, incluido el Presidente Electo, Felipe Calderón, así como legisladores del Congreso de la Unión.

Desde 1934, recuerda Bigio, México fue el pa´si más estable de Iberoamérica, cada seis años tuvo un presidente que empezaba y terminaba en la misma fecha, que nunca fue remplazado ni se quiso reelegir. “Hoy ese sistema se ha resquebrajado”.

El internacionalista indicó que la garantía de ese modelo era un partido único nacionalista: el Revolucionario Institucional (PRI). “Primero el tricolor abandonó su régimen de proteccionismo social y económico, y luego quedó desfasado a su derecha por el PAN y a su izquierda por el PRD. México ha querido pasar del unipartidismo nacionalista al liberalismo multipartidario”, expresó.

El 16 de septiembre, durante la Convención Nacional Democrática (CND) Andrés Manuel López Obrador fue declarado presidente legítimo. “Esto hace que el país hispano más poblado sea la única republicana americana con dos presidentes. Si bien es cierto que Calderón manejará el presupuesto nacional y contará con el apoyo del grueso de las
instituciones, López Obrador querrá dominar las calles para boicotear al nuevo gobierno a fin de forzar a una nueva elección”, explicó.

“Un Estado con dos presidentes no puede durar mucho tiempo. En todas las experiencias pasadas una dualidad de poderes debe resolverse en favor de uno u otro campo. Calderón debe estar buscando eliminar el poder alterno mediante una política que quiera desmoralizar y dividir a sus contrincantes y eventualmente preparando una mano dura contra éstos”.

Para Bilgio López Obrador plantea una desobediencia civil y resistencia pacífica al estilo de Mahatma Gandhi y rechaza cualquier posible insurgencia, aunque si él realmente quisiese ser presidente alterno debería buscar ganar el apoyo de varios cuarteles y armar a sus propias milicias. “Su estrategia, no obstante, es, por ahora, la de organizar protestas y boicots. A la postre si él quiere imponerse deberá tomar el camino de la violencia”.

“Por el momento ambos bandos han eludido la confrontación violenta esperando que el otro se desgaste. Sin embargo, esa ‘paz’ podrá abrir un choque donde haya derramamiento de sangre, lo cual encenderá la hoguera”.

Por otra parte, el riesgo que corre el tabasqueño, agregó el analista internacional, es que le suceda lo que al candidato izquierdista del Perú, Ollanta Humala, quien ganó la primera vuelta electoral y perdió en la segunda, reconoció los resultados y se convirtió en oposición leal, pero hoy es perseguido y enfrenta diversos cargos en su país.

La idea del Constituyente para Bigio podría ser la solución al impasse que supone que dos personas se erijan como presidentes, pues opinó que la Constitución de 1917 no está preparada para un sistema de democracia partidaria, con figuras como segunda vuelta y con un presidente que llega al poder con menos votos en toda América Latina.

Refundar a México desde abajo es, según las palabras de López Obrador, la intención de Convención Nacional Democrática (CND), con base en el artículo 39 constitucional, que se refiere a la soberanía nacional: “Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”, sentencia el precepto
constitucional, base de CND proponga los caminos hacia la refrendación del país en dos posibles vías: la reforma o la creación de un Congreso Constituyente.

Pero creación de un Congreso Constituyente, supone un acuerdo entre las diversas fuerzas políticas, en consenso para determinar la forma de gobierno, el modelo económico y la relación entre la federación que conforma al país.

López Obrador ha planteado la necesidad de plantear una “nueva República” con el establecimiento de cuatro condiciones básicas: nueva economía, nueva forma de hacer política, nueva convivencia social y nueva legalidad; sin embargo, esos cuatro elementos no alcanzan, junto con las condiciones políticas del país, para la creación de un Constituyente, pues para empezar habría que encontrar acuerdos para definir una forma de gobierno, que puede ser acotada por una Reforma del Estado.

La Reforma del Estado –que ha sido bandera de muchos grupos a comienzos del sexenio– tiene una diferencia significativa: involucra gran cantidad de temas que pertenecen a los ámbitos de política económica, política social, administración pública, política
electoral, la naturaleza del Estado, etcétera, pero acotado dentro de los límites y alcances jurídicos dentro de la propia forma de gobierno.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 9/26/2006 11:00:00 AM