Jamaica, paraíso florido

Millones de pequeñas figuras forman el entramado de atractivos colores y dulces fragancias que dan vida a la efímera figura de un Cristo florido. Mientras un artesano crea su milagro con frescas flores, César Albarrán, chofer de la ruta 18, prepara una breve escapada hacia Chalma.
Como cada 18 de octubre, desde hace 20 años, el devoto chofer se dirige al mercado de Jamaica para adornar su autobús – que volvió a serlo, luego de un desliz de varios años tras el volante de un microbús–. Al filo de las seis de la mañana el flamante vehículo saldrá a reunirse con unos 100 colegas para iniciar la peregrinación.
Mientras un mecapalero escapado de algún cuadro de Diego Rivera lleva a cuestas un costal de elotes, Albarrán comenta que bien merece la pena el pago de los 7 mil 500 pesos por el adorno de su vehículo y se alegra ante la posibilidad de escapar de la ciudad, un poco por la fe y un poco por los balnearios que visitará posteriormente con su familia.
Dentro del mercado una pandilla de girasoles se asoma a mirar al artesano que transforma las margaritas en el nombre en menajes escritos. Tradición de 30 años que involucra a los integrantes de la familia que no tiene apellidos.
Los hermanos Juan y Elpidio Anastasio Salvador pueden pasarse días enteros encerrados en Jamaica, con tal de que sus temporales obras cobren vida y adornen las festividades de sus clientes.
Mientras Elpidio, el mayor, coloca cuidadosamente cada flor en el lugar preciso comenta que la mayor parte de su materia prima es traída de viveros de Villa Guerrero y de Texcoco, estado de México y, cuando hay un festejo especial que involucre mayor número de brotes, de Atlixco, Puebla.
Advierte que en la presente temporada, como consecuencia de los huracanes y el clima adverso que ha afectado a los cultivos de flores muchos de éstos se han echado a perder, por lo que se espera que el Día de Muertos la producción disminuya hasta en un 50 por ciento.
Ahí, las coronas de muerto lucen distintas, acompañadas por estrellas y herraduras verde y blanco, y por los ramos que los novios les llevan a sus amadas. No faltan ni las rosas pasiones, claveles muy formales, gladiolas de elegante presencia, tulipanes al estilo holandés, ramilletes de violetas, y por su puesto, ya se comienzan a vender grandes cantidades de cempazúchitl, que es la flor de la temporada.
Hay arreglos para todos los gustos y necesidades, desde 50 pesos, hasta elaboradas composiciones floristicas que pueden alcanzar los 10 mil pesos. Finalmente, Elpidio remata como con ganas de vender: “en Jamaica siempre nos acomodamos al precio del cliente”.
Roberto Cortez Zárate