Una peícula de huevos

 
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Una gallinita acaba de poner un huevo en una granja. Le da una palmadita en el cascarón y el huevito comienza a llorar. Le llama “Toto”. El cuadro es hermoso… hasta que el granjero le arrebata de las alas al blanquillo y lo manda a la línea de producción. Toto es empaquetado en los clásicos cartones de 12 huevos, distribuido a los supermercados, comprado por una señora gorda y ahora espera, junto con otros huevitos en una cocina, su cruel destino. Sin embargo, él sabe que su estampa es mucho más grande como para terminar siendo un desayuno cualquiera. Así que, junto con otro blanquillo llamado Willy y un Tocino, hilan un plan para huir de la cocina y encaminarse a una granja de pollos para ser empollados. Su sueño, ser unos fuertes gallos, no unos huevos motuleños. Escapan escondidos en la lonchera metálica de la niña de la casa, pero en uno de esos pleitos de niños en el camión de escuela, alguien arroja la lonchera por la ventana cayendo en medio de la calle a merced del tráfico. asi como de película de acción, nuestros amigos escapan de las llantas amenazantes por escasos centímetros. Pero su suerte no ha mejorado. La lonchera cae por una coladera al drenaje de la ciudad, donde un par de tlacuaches hambrientos los ven y deciden cenarlos. Sin embargo, la astucia de los blanquillos es superior a la de los roedores. Escapan de ellos y evitan así romper el preciado cascarón.


El video se corta y sale un mensaje a los 72 minutos