Guerrilas coheteras (2)

Herederas
de los grupos guerrilleros de los años setenta, las dos principales
organizaciones que públicamente operan en el país –los ejércitos
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y Popular Revolucionario
(EPR)– han transitado por caminos distintos en la búsqueda de
reivindicaciones sociales, pero ninguno tiene activos políticos
garantizados ni sólidos en todo el país y, de hecho su presencia
política es mínima, por lo que tampoco representan un riesgo para la
seguridad nacional.

Aunque en México opera un gran número de grupos guerrilleros o supuestos grupos armados, sus operaciones se encuentran focalizados en algunos
estados y no cuentan con una base de apoyo significativa que garantice
su existencia política, como partido o en una coalición de
organizaciones armadas que derive en una revolución efectiva. De
acuerdo con la información del Centro de Documentación de Movimientos
Armados (CEDEMA), ni siquiera el EZLN y el EPR, cuentan con
simpatizantes activos que reivindiquen sus postulados.
Pese a que el
EZLN — que se encuentra en el desarrollo de “La Otra Campaña”– es el
grupo de mayor penetración en la sociedad civil nacional e
internacional, en los medios de comunicación y en Organismos No
Gubernamentales (ONG), empero, no tiene simpatizantes activos en todo
el país. Según los documentos, el EPR y sus escisiones tienen actividad
en 19 estados, entre ellos Chiapas mientras el EZLN tiene presencia
-además de la entidad donde se dio a conocer- en Oaxaca, Michoacán, el
Distrito Federal, Chihuahua, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz y
Tabasco.
Después del EPR y del EZLN, los grupos guerrilleros con
mayor penetración, de mayor a menor, son: Milicias Magonistas, el
Ejército Popular de Liberación José María Morelos (EPLMM), Movimiento
Armado Revolucionario Rubén Jaramillo, Comando Revolucionario Indígena
Campesino de Liberación Nacional (CRIC-LN), Ejército de Defensa de los
Campesinos (EDC) surgido en 1998, Ejército Revolucionario Insurgente
Popular (ERPI) y Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP).
Para
el investigador, Jorge Lofredo, aunque muchas opiniones destacadas
señalan que las guerrillas no poseen la misma iniciativa que el EZLN,
por eso están condenadas al rezago político, este grupo se convirtió en
un movimiento social, que trascendió el ámbito militar para concluir en
un factor de reivindicación indígena y ahora ideológico. En cambio, las
guerrillas destacan su vertiente militar, por tanto, es distinto el
camino por el que optaron.
“Sin embargo, aún es posible concebir que
algunos grupos dependieron, y quizá aún dependan, de la iniciativa
política zapatista; pero el último comunicado del EPR indica que por lo
menos el eperrismo -si es que alguna vez se lo consideró a la zaga del
zapatismo- ha roto con esa dependencia y ha optado por un camino
autónomo e independiente, no como enemigos del EZLN –pues visualiza al
enemigo en los gobiernos federal y estatal–, pero restan saldos de los
enfrentamientos políticos entre ambas fuerzas que aún no concluyen”,
señala el analista.
En
su último comunicado, indica, los eperristas demuestran su
diferenciación política con el zapatismo y una vía autónoma más
radical, por lo que más que adhesión del eperrismo a “La Otra Campaña”
se puede entender como un “apoyo crítico y a la vez no provocador”, es
decir, el apoyo no es total ni completo, aún cuando disponga de un
alerta.
“Todo ello redunda, en que el apoyo no es total ni absoluto,
sino fuertemente critico hacia el EZLN, ya que los eperristas dejan
claro que no comparten los objetivos zapatistas. Más aún, en un
comunicado anterior, del EPR señaló que esperan que esta campaña
zapatista no busque sólo una resonancia mediática. Incluso los
eperristas condenan que algunos grupos se cobijen en el EZLN, aunque
desde su perspectiva no sean revolucionarios, así como el sectarismo de
otros grupos que buscan sí una provocación hacia el EPR”.
La
guerrilla, considera, no sale de su letargo por “La Otra Campaña” del
EZLN, pues éste se rompió en agosto de 2004, cuando empezaron los
enfrentamientos intestinos. “Lo que sucede es que el movimiento de los
grupos clandestinos se enfocó sobre estas disputas y no como creación
política o actividad militar hacia “afuera”, como sostiene el editorial
más reciente de Verde Olivo, órgano de difusión de las FARP, donde
señalan que debieron interrumpir su trabajo para expresar sus puntos de
vista sobre los enfrentamientos internos”.

Coheteras… sí, pero muy decentes

Entre
2000 y 2005 se han conocido manifiestos, proclamas, comunicados, partes
de guerra, etcétera, de más de una veintena de expresiones que se
reivindican armadas; entre 2001 y 2004, se verificaron atentados a
sucursales bancarias con explosivos manufacturados, acciones de
propaganda armada y ataques a bases militares; empero, es la segunda
mitad de 2005 cuando la actividad de estos grupos comienza a
recrudecerse:
Tanto
un aumento cualitativo de la actividad militar, con el ajusticiamiento
del ex subsecretario de gobierno guerrerense Rubén Robles Catalán, como
una radicalización del enfrentamiento interno entre los grupos, con la
discusión sobre el asesinato de Miguel Ángel Mesino. El incremento de
las actividades militares se ponen de manifiesto conjuntamente con la
consecución de aquellas actividades políticas denominadas “de
superficie” y otras militares de menor intensidad, como presentaciones
públicas en poblados apartados, conferencias de medios en la
clandestinidad, paradas militares en aniversarios luctuosos, reparto de
material partidario y pintas.
Entre ellas que destaca la aparición
del Comando Revolucionario del Trabajo “México Bárbaro” (CRT-MB), que
recientemente colocó artefactos explosivos en dos sucursales bancarias
del estado de México, así como la amenaza del Comando Jaramillista
Morelense 23 de Mayo (CJM-23), que anunció la colocación de artefactos
explosivos en algunas sucursales bancarias de Cuernavaca.
Paralelo a
la “Otra Campaña”, el CRT-MB advirtió que su existencia no es un
invento ni se trata de una guerrilla de utilería como lo han intentado
hacer creer algunas autoridades y advirtió al procurador mexiquense,
Alfonso Navarrete Prida, que “si en algún momento hay víctimas humanas
no serán los ciudadanos de nuestro pueblo, serán las fuerzas represivas
que usted envía para agredir y asesinar a nuestro pueblo, eso no lo
olvide ni usted ni las fuerzas de contrainsurgencia de este país”.
Por
eso resulta ridículo que Navarrete diga que nuestro accionar fue “un
asunto propagandístico, publicitario, que no generó víctimas y
solamente generó daño en los bienes”. ¿Acaso quería Navarrete que
hubiera víctimas para poder linchar a la amplia insurgencia mexicana,
de la cual somos parte? Es evidente que en el procurador existe un
desprecio manifiesto a la vida de nosotros los de abajo; pero sugiere
que “no hubo víctimas” para confundir nuevamente, pues nunca ha sido
interés de los guerrilleros mexicanos afectar al pueblo que nos permite
crecer y desarrollarnos”, establece el grupo armado.
El documento,
fechado el 20 de diciembre, expresa que las autoridades locales tenían
conocimiento de la presencia de grupos armados en la entidad y sostiene
que el procurador mexiquense miente “porque en realidad conocen nuestro
accionar político desde hace algún tiempo; saben que no es la primera
vez que actuamos con contundencia, al igual que lo sabe la Secretaría
de Gobernación” que a su juicio actuó de manera prudente frente a esa
organización.
“Algunas voces han pretendido presentarnos como una
“organización inventada”; como “guerrilleros de utilería” que
intentaron hacerle el juego al gobierno de Fox en su diferendo con
Venezuela; otros afirman que somos una organización delincuencial que
en su accionar muestra su “deseo de destrucción”. Otros, sumamente
espantados por este “terrorismo repugnante”, refieren nuestro accionar
como un momento de impotencia carente de argumentos”, indica el
documento.
Indica
que las acciones emprendidas por el CRT-MB tienen la finalidad de que
los trabajadores lo conozcan y los engrandezcan con su participación,
pues su trabajo político se desarrolla “en la fábrica, en la oficina,
en el taller, en la escuela, etc. y no en los cajeros de Bancomer”.
Las
siglas CRT-MB reivindicaron el estallido de petardos en dos sucursales
del banco BBVA Bancomer en Atizapán de Zaragoza y en Tlalnepantla,
estado de México, el 18 de noviembre pasado. La Procuraduría General de
la República atrajo el caso y las demás organizaciones clandestinas que
operan en el país no se han pronunciado respecto de esos ataques.
En
ese contexto, Lofredo consiguió una entrevista exclusiva con la Fuerzas
Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP),en la que sostiene que camino
de las armas representa la única opción para esa agrupación , por lo
que trabaja en la construcción de “lazos en vías de la construcción de
una fuerza revolucionaria única que dirigirá la revolución de nuestro
país”; mientras esto sucede señalaron no boicotearán las elecciones
presidenciales.

Las FARP en busca de la unidad

La
dirigencia de las FARP reconoció que han existido intentos para la
coordinación entre los movimientos radicales de izquierda en México,
como la extinta Coordinadora Guerrillera
Nacional José María
Morelos, que “fue una experiencia aleccionadora, sobre todo después de
provenir todas las organizaciones que la conformaron de una ruptura con
el EPR”.
Las FARP se caracterizan como “una organización
revolucionaria cuyo origen se remonta al PROCUP-PDLP organización que
devino en el PDPR-EPR, del cual nos escindimos posteriormente […]
cuando se definenlos perfiles del proyecto organizativo que hoy es
conocido como las FARP. En este esfuerzo organizativo nos unimos varios
colectivos que habíamos pertenecido al PDPR-EPR”; no obstante, subrayan
que la ruptura sucedida a fina-les de 1999 adquiere características
particulares: “no nos escindimos por los mismos motivos que otros, es
decir,
por haber perdido privilegios o status en el PDPR-EPR; nosotros salimos
porque pensábamos que las cosas no se estaban haciendo bien, en el
sentido de que no veíamos una adecuada aplicación de la metodología
marxista-leninista, por eso en nuestros principios
planteamos la necesidad de construir la patria socialista”.
Contrariamente
a lo que puede conjeturarse, señala Lofredo, destacan primariamente su
vertiente política –lo que el analista considera una forma de marcar
su distancia con el EZLN–: “somos una organización político-militar, y
a pesar de que en el nombre sólo se sobreentiende el carácter militar
de nuestra organización, éste es sólo una parte de nuestro trabajo. El
principal es el trabajo político al cual se supedita el trabajo militar
y nuestro accionar armado.
“Le damos total prioridad a la
conformación de estructuras políticas en el seno de las comunidades,
barriadas, colonias, sindicatos, etc. Lo militar surge a partir de la
necesidad política de impulsar la lucha revolucionaria para construir
el socialismo en nuestra patria”.
Para ello, el ente rector
ideológico prima en sus decisiones debido a que conforman “una
organización que aplica y desarrolla los tres pilares revolucionarios
del marxismo-leninismo: Partido, Ejército y Frente de Masas”. Como todo
proceso dialéctico, la clandestinidad no refiere al aislamiento social
sino al ejercicio de la política desde otros ámbitos: “entrar” a la
clandestinidad y “salir” a la superficie.
“Lo ‘abierto’ y lo
‘cerrado’ se entremezclan de una manera muy compleja pero muy rica en
cuanto a aprendizaje organizativo. Es la dialéctica de la lucha
político-militar. No se puede hacer nada cerrados en nosotros mismos.
[…] Estamos dentro del pueblo, es ahí donde tenemos presencia, no
necesariamente como estructura clandestina, pero sí militar, y siempre
política… somos el pez y el pueblo es el agua… Nuestra presencia en las
masas es como la sandía… verde por fuera… pero roja por dentro”. Su
estructura clandestina “está compuesta por integrantes estables y
permanentes. Todos con plena convicción y seguridad en la lucha armada
revolucionaria. Y en constante desarrollo”.

El proceso de toma de decisiones, otro de los puntos fundamentales de las organizaciones político militares, se resuelve “mediante el
Centralismo-Democrático, proceso en el cual cada una de las propuestas
se discute hasta agotarla, hasta tener una resolución única. Sea que
provenga de la dirección o de las bases, una vez consensuada en cada
una de las instancias, de las inferiores a las superiores y viceversa,
se toma la mejor decisión, la cual se asume sin objeciones, es decir,
la minoría se supedita a la mayoría; lo cual no debe de confundirse con
despreciar la opinión de la minoría… hablamos aquí de una idea ya
tomada en cuenta, ya discutida y finalmente ya resuelta. Hay un
profundo respeto por las propuestas, informes y análisis de nuestras
bases. Siempre se les toma en cuenta, no hacerlo sería una estupidez y
hasta un suicidio.”

-¿Cuál es la percepción acerca del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)?- les pregunta Lofredo.

-Es
un esfuerzo de lucha respetable, el cual, reconocemos, ha logrado
penetrar en los medios de comunicación y en la intelectualidad; lo cual
le facilita dar a conocer su posición política y sus propuestas. El
ejemplo del EZLN confirma la imposibilidad de establecer pláticas con
las autoridades; y en tanto niegan mantener alguna relación con el
gobierno federal (“para entablar pláticas con el gobierno federal deben
existir condiciones para ello. Hasta el momento no están dadas.”),
asumen una lectura negativa de los intentos del zapatismo para alcanzar
acuerdos: “Vemos un ejemplo muy claro en el caso del EZLN al que como
era previsible nunca le han respetado acuerdo alguno”.
A
la vez que afirman ubicarse “a la izquierda de todas las organizaciones
del país”, expo-nen sus posturas sobre la actual administración federal
y su actitud frente a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.
Señalan
con contundencia: “El hombre que encabeza el gobierno federal no tiene
ni la menor idea de lo que significa dirigir un país”; y detallan que
“es la consecuencia de supeditar el poder político al poder
económico-empresarial. La actuación del gobierno resultante, en
consecuencia, es un claro ejemplo de todo lo que NO debe hacerse. El
partido en el poder no representó cambio sustancial: todos los
mexicanos que esperaban un cambio en 2000 tarde se han dado cuenta de
su error al darle el voto a más de lo mismo y tantito peor.
Es
increíble que en un país tan enorme, tan rico y tan poderoso como el
nuestro más de cien millones de habitantes se dejen gobernar por
alguien que no tiene un compromiso con el pueblo mexicano y sí lo
tiene, en cambio, con los representantes del capital nacional y
extranjero. Dirigir un país es una cosa muy distinta, es sa-ber
responder a las necesidades de los gobernados, es satisfacer los
anhelos de libertad, justicia, democracia, educación, etc.”
En este
año electoral se imponen también aclaraciones de la actitud que
asumirán los movimientos armados; y es éste el caso donde las
definiciones se vuelven fundamentales en esta materia.
Confirman que
“hay muchos sectores descontentos con todo esto y se han dado cuenta
que el mirar hacia la izquierda es una buena opción, y muchos que creen
que López Obrador reencarna los ideales de la izquierda se han sumado a
su candidatura, perre-distas o no. Por respeto a esas masas
inconformes, que no a los partidos ni a los procesos electorales en
los
cuales no creemos, es que no los boicotearemos… pero tampoco los
apoyamos. Nuestros planes y programas tácticos y estratégicos no
dependen de los procesos electorales en sí”.
Y a continuación se
esgrime una respuesta que conforma el contexto de las razones
esgrimidas: “el país está en bancarrota, el país es robado, saqueado y
explotado diariamente por un pequeño grupo de magnates que detentan el
poder económico y político del país,llevándolo a una desigualdad social
abismal, una de las mayores desigualdades del mundo. A la inmensa
mayoría del pueblo trabajador la han llevado a la más espantosa miseria
y a los pequeños productores los han llevado a la ruina. El país no se
ha hundido completamente porque el trabajo del mexicano lo sigue
sosteniendo, es el ciudadano común el que paga todos los platos rotos,
desde los servicios, la obra pública, los impuestos, hasta los saqueos
de esos mismos magnates, vía IPAB. Los datos exactos, salen sobrando
cuando todos lo sentimos, los sufrimos en carne propia. En lo político
ya nadie cree en casi nadie los procesos electorales se han evidenciado
como un teatro necesario para el poder, para así manejar un discurso de
democracia, inexistente en realidad. Por lo tanto, las condiciones son
favorables para el crecimiento de un movimiento revolucionario. Todo
dependerá de la capacidad de todos los que integramos el movimiento
popular, en lo social, en lo político y en lo político-militar”.

Coaliciones guerrilleras, el fracaso del EPR

Pero
son las divisiones lo que caracterizan al movimiento guerrillero
mexicano y un punto de partida que permita comprender la coyuntura es
la visualización que cada grupo realiza.
Desde las FARP, se
caracteriza “a los grupos armados de dos formas generales: por un lado
los grupos u organizaciones revolucionarias y por el otro los grupos
pseudo revolucionarios y paramilitares. Un factor importante para este
proceso de división es la permanente descomposición de la coalición de
grupos que dio origen al EPR, que en alguna etapa de su existencia
logró consolidar una síntesis de relevancia al ser la catalizadora y
convergente de catorce agrupaciones radicales decididas por la lucha
armada.

A menos de dos años de la aparición pública del proyecto militar EPR –que se plasmó en 1994 y luego en 1996, cobró forma el Partido Democrático Popular
Revolucionario (PDPR), su brazo político–, inició una etapa de
desprendimientos que dio origen a otros grupos que siguen reivindicando
la vía armada (ERPI, FARP, EVRP y TDR), mientras que otro
desprendimiento (CCRP/CJ-28) se reunificó junto a FARP y EVRP en torno
de CGNJMM, aunque aún conservan su identidad, refiere.
“El proceso
de descomposición EPR fuerte y profundo. Las siglas nacidas a raíz de
este proceso se han reducido casi a su mínima expresión, por lo que se
encuentran en una etapa de replanteamiento estrategias políticas y
militares; por ello, si buscan mantener alguna vigencia los proyectos
armados deben reconsiderar sus posturas, evaluar los errores, pues no
han terminado de asumir el proceso de ruptura”, detalla Lofredo.
Además,
señala, otras agrupaciones radicales con proyectos armados también
anunciaron su decisión por las armas aunque no destacan su origen en el
EPR: MRLCB, OR-2/NBCA, ESI y ERS. No obstante, la historia de las
guerrillas eperristas, poseperristas y contemporáneas a la experiencia
del EPR continúa pendiente de análisis, dado los pocos escritos y
testimonios conocidos, ya que por la lógica de la clandestinidad y la
dinámica interna muchos no salen a la luz.
Sin embargo, advierte el
analista, el EPR no fue la única instancia unificadora de grupos
armados: otra experiencia similar, aunque poco conocida, resultó la
constitución de la TAGIN, sobre la que existen al menos dos versiones
sustancialmente dispares. Sostiene Bill Weinberg que esta coordinadora
se fundamenta en tres grupos armados desconocidos: Ejército
Revolucionario Indígena Campesino, Ejército Nacionalista Mexicano
Indígena Insurgente y Comando Armado Campesino Indígena de Liberación.

En su manifiesto de abril de 1999, Manifiesto de la Triple Alianza
Guerrillera Indígena Nacional, dieron a conocer su declaración de
guerra al “gobierno mexicano, a sus funcionarios y ex funcionarios de
gobiernos corruptos, como a sus socios millonarios ilícitos, todos
ellos ladrones del patrimonio nacional”. Otra versión, en cambio,
indica que la Triple Alianza estuvo conformada por el EZLN, EPR y ERPI,
como una suerte de Estado Mayor Insurgente, con apoyo de organizaciones
sociales de los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas.
Resulta
evidente, señala Lofredo, que las profundas divergencias vuelven
imposible una coordinación política y armada entre el EZLN, EPR y ERPI.
En ese sentido, a inicios de diciembre de 2002 en la sierra de Atoyac
(Guerrero), el ERPI –en voz del coronel Emiliano– anuncia la
posibilidad de una coordinación con otras dos agrupaciones armadas del
país, aunque descartó al EZLN y, de manera implícita, al EPR . En una
entrevista posterior de septiembre de 2003 , el comandante Santiago,
del CJ-28, redunda en la misma circunstancia y revela las dificultades
para entablar una coordinación armada con otros grupos.
Aun cuando
la dispersión se asume desde los propios movimientos armados como una
debilidad, las diferencias manifiestas resultan insoslayables y también
irreversibles. En el interior de cada uno de los espacios clandestinos,
sobreviven cuestiones no resueltas y la autocrítica que abordó cada
grupo no indica una dirección común y menos aún coincidente, sino la
profundización del mismo proceso que concluyó en las sucesivas rupturas.
“La
guerrilla en México se encuentra en una circunstancia en que debe
redefinir sus planteamientos ideológicos y sus mecanismos operativos
frente a un Estado que ha permitido su desarrollo y sobrevivencia al
desatender las causas de fondo que orillan a los grupos a tomar la vía
armada: pobreza y marginación”, agrega el analista.
(Ver la primera parte)

Publicado por Sr. nagual el sábado, enero 14, 2006