Empresarios deshojan la margarita: AMLO o Felipe

 
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El grupo de los empresarios más poderosos del país, al que estudiosos y académicos señalan como los que operan “tras bambalinas” en las decisiones del país,se aprestan a definir su voto en favor del PAN o del PRD, en una campaña, cuya algidez, podría convertir al empresario Carlos Slim en “el fiel de la balanza”.La ambición, el hambre del poder, la insaciable sed por abarcar más y defender sus negocios apoyados en los monopolios, produce que los empresarios muestren las cartas de su juego, en la búsqueda de obtener prebendas.
No conformes con “exprimir” y sacar del mercado a los pequeños, van por más. Los grandes grupos empresariales ya iniciaron la carrera, y con toda la carne en el asador se alinean con uno, con otro o con ambos, con tal de mantener o mejorar el nicho que les dé mayor impulso a sus negocios.
Analistas del tema consultados por Diario Monitor coinciden en que Felipe Calderón Hinojosa, abanderado del albiazul, representa la opción que contemplan como más cercana a sus intereses; empero, el pragmatismo característico de ese grupo, podría llevarlos a pronunciarse por López Obrador –pese a las críticas que le han hecho– si se mantiene como puntero en las encuestas.
Tal es el caso de Lorenzo Servitje, presidente honorario y vitalicio de Grupo Bimbo, y de Manuel Arango de Grupo Cifra, quienes públicamente informaron de su apoyo económico a la campaña del panista “hasta donde lo permita la ley”.
Servitje, vinculado con los grupos ultraconservadores tradicionales que permearon el gabinete foxista, como los Legionarios de Cristo, también apoyó la candidatura de Alberto Cárdenas Jiménez. Al igual que lo hiciera Juan Sánchez Navarro, quien en 2000 se sumó a la candidatura de Fox y recientemente, en la interna del PAN, opinó que Santiago Creel era su candidato.
Abraham Nuncio, catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León, considera que en el caso de Calderón Hinojosa hay un principio de entendimiento en temas como la privatización de la industria energética, que es uno de los ideales de ese sector.
“Aunque este candidato no representa a la corriente neopanista, que aglutinó a un gran sector de los empresarios, hay puntos de intersección como su concepción neoliberal que favorece su percepción respecto a esa opción”, explica.
Sin embargo, no todos los empresarios han sido tan abiertos. Lorenzo Zambrano, Enrique Bailleres y María Aramburuzabala, han sido más discretos. No así algunos de sus subalternos, como Clemente Ibarra, director de la planta de Toluca de la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, quien – en una muestra de la forma de operar políticamente de las grandes corporaciones– manifestó por escrito su apoyo al candidato priista, Ney González, quien ganó la elección nayarita.
En una carta fechada en Toluca en agosto de 2004, con el membrete de la cervecería, que fue dirigida al aún presidente municipal de Tepic, Ibarra indica la disposición de sumarse a la campaña y se compromete a que los recursos serían “liberados” a través de esa planta.
“Señor González, sólo le recuerdo, todos y cada uno de los acuerdos que tomamos en nuestra reciente reunión, en espera de poder, como empresa, resultar beneficiados en el presente y futuro cercano”, establece la misiva en poder de Diario Monitor.
Aunque, desde mediados de los 70 los empresarios han tenido vínculos con el panismo, durante muchos años las negociaciones con el gobierno priista se desarrollaron “en lo oscurito” y mediante compromisos tácitos. Sin embargo, con la irrupción de otras fuerzas políticas, la apuesta también se ha tenido que diversificar.

El Peje puede ser el bueno

En el caso de que López Obrador repunte en las encuestas, apunta Nuncio, las negociaciones se encaminarían a una relación con el poder central en el marco de un mercado interno, para la creación de políticas públicas que favorezcan a sus intereses.
“Aunque el ex jefe de gobierno provoca una sensación de incomodidad,el riesgo está atenuado por el propio perfil del tabasqueño y su experiencia al frente del gobierno capitalino. Si pudo entenderse conellos a nivel local, no tiene por qué no hacerlo con los otros empresarios a nivel nacional”, señala.
Y es que López Obrador ha dado señales de sus acercamientos con el empresariado durante las
inauguraciones de las obras viales, pues cuando fue jefe de gobierno del DF, su poder de convocatoria hizo que personajes como el presidente de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego –cuya programación, según el analista tiene un sesgo conservador y profoxista–, el empresario Isaac Saba – vinculado con el empresariado regiomontano–, y el mismísimo Cardenal Primado deMéxico, Norberto Rivera Carrera, se reunieran en el mismo lugar.
Los empresarios saben que involucrarse con el “Peje” puede redituarles beneficios: datos de la PAOT señalan que inversionistas nacionales y extranjeros invierten 48 mil millones de pesos en los sectores inmobiliario y de servicios, y la mitad de esas inversiones se concentran en el Centro Histórico y los corredores de Paseo de la Reforma y la Villa.
Pese a que personajes como Lorenzo Zambrano, Claudio X. González, Ricardo Salinas Pliego, Emilio Azcárraga Jean y Roberto Hernández han manifestado su oposición a la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, bajo el argumento de que no comulga con sus intereses, la confrontación está presente más en su discurso que en sus acciones.
Por ejemplo, en la empresa de Azcárraga Jean la cobertura de las actividades de López Obrador no ha sido censurada y es más o menos similar a la de los otros candidatos.
Para el caso del PRI, señala el investigador de la UANL, Roberto Madrazo supone una alternativa diferente, pero difícil de asimilar por su pasado marcado por maniobras oscuras dentro de los propios círculos priístas.
“No acaba de ser una candidatura con todas las de la ley, no puede cohesionar y refleja conflicto, pues sectores como el encabezado por Elba Esther Gordillo, se ponen en su contra”, explica Nuncio.
Ante esta situación, cuando se hace un recuento de que el PRI tiene su voto duro, la realidad demuestra que en 15 años, éste dejó de ser “duro” para convertirse en volátil.
La perspectiva del experto es compartida por el investigador de la UNAM, Ricardo Tirado, quien otorga el beneficio de la duda a Madrazo Pintado al señalar que en la lógica de los grupos empresariales también pueden aparecer reminiscencias de otros tiempos en que se podía negociar con el PRI para sacar adelante sus intereses.
“Empresarios como Carlos Cabal Peniche o Ángel Isidoro Rodríguez Sáenz ‘el Divino’, ejemplos claros de la negociación con saliva que supuso la privatización de muchas empresas paraestatales, podrían votar por Madrazo; no así los empresarios de mayor nivel, como Carlos Slim o Alfredo Harp Helú, quienes tienen intereses más allá del territorio,difícilmente le apostarán al regreso del PRI”, comenta el analista de la UAM, Rafael Montesinos. Ejemplo de las prebendas y canongías obtenidas por empresarios, fueron los ya fallecidos Carlos Hank González o Isidoro Rodríguez Ruiz, ambos empresarios del transporte, quienes recibieron del gobierno priísta privilegios para el desarrollo de sus negocios.
Varios funcionarios de la empresa regiomontana Femsa, entre los que se encuentran directivos y exdirectivos, también han sido relacionados con el PRI: Othon Ruiz, exfinanciero de la compañía o Carlos Salazar, director general de Coca-Cola Femsa, fueron asesores del exgobernador priista de Nuevo León, Benjamín Clariond, familiar de Fernando Canales Clariond, secretario de Economía, primero y de Energía, actualmente.
Otros empresarios que obtuvieron beneficios con el régimen priista son Eugenio Clariond, presidente de IMSA y Roberto González Barrera, presidente de Gruma, quien en múltiples actos ha elogiado a políticos priistas y fue uno de los pocos defensores de Salinas de Gortari.
El gobierno de Miguel Alemán se distinguió por el gran impulso que dio a la comunidad empresarial, y recientemente, Carlos Salinas, logró el consenso de la misma comunidad para consolidar el cambio de modelo económico para que México ingresara de lleno a la economía de mercado y redujera al máximo el papel del Estado, en lo que se reconoce como el modelo “neoliberal”, que coloca a la empresa privada como la base del desarrollo económico del país.
Para Alicia Ortíz Rivera, catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, la característica “clientelar” del sistema político en México y la globalización, ha consolidado a los grupos empresariales al grado de actuar sin depender necesariamente de los favores del gobierno.
En este entramado de relaciones, Ricardo Tirado observa que los empresarios mexicanos han tenido que aprender a negociar con otros actores como el Poder Legislativo, a partir de la
distribución de poder que supone un Congreso divido, situación que llevó a un gran sector a apoyar abiertamente a Vicente Fox en las elecciones presidenciales de 2000.
Según los analistas, en la arena política diversos actores han cobrado fuerza en la negociación política, como la Cámara Americana de Comercio –organismo al que ya presentaron sus propuestas los tres candidatos– además de la elite del empresariado representada por el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), así como otras agrupaciones de menor nivel como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
También las formas han cambiado. El escándalo surgido en 2003 a raíz de la publicación del “pase de charola” del expresidente Carlos Salinas de Gortari a los principales empresarios del país para aputralar la candidatura de Luis Donaldo Colosio, dio origen a las llamadas pasarelas ante el CCE.
La anécdota ocurrió a finales de 1993, en la casa de Antonio Ortiz Mena –uno de los principales ideólogos del régimen– y a nombre del presidente, la solicitud de apoyo la efectuó Miguel Alemán Velasco, quien se desempeñaba como secretario de Finanzas del CEN del PRI.
Entre los asistentes, estaban Emilio Azcárraga Milmo, de Televisa; Carlos Slim, del Grupo CARSO, la familia Zambrano y la familia Servitje, entre otros. “Este escándalo provocó el nacimiento de las “pasarelas”, donde los candidatos presentan sus propuestas a los empresarios principalmente ante el CCE”, explica Montesinos.
Actualmente, la transparencia y los cambios democráticos permiten que Felipe Calderón se reúna con empresarios, no mexicanos sino alemanes, o que Andrés Manuel López Obrador, viaje a Estados Unidos para presentarles sus propuestas a empresarios del vecino país, situación normal en cualquier democracia.

El fiel de la balanza

Mención aparte en el análisis de los académicos merece el caso del empresario Carlos Slim Helú, quien ha cobrado fuerza como un actor de gran influencia, a raíz de su participación activa en
el espacio público y su pronunciamiento sobre diversos temas de interés nacional.
Tirado y Montesinos, coinciden en que el Pacto de Chapultepec, convocado por el empresario de origen libanés, demuestra su gran poder de convocatoria. “Resulta significativo su poder de forum y en caso de que la campaña se polarice, un pronunciamiento de este empresario puede definir el rumbo de la elección”, señala Tirado.
Con el desafuero, la tendencia política estuvo marcada por poralización, en que sectores completos apoyaron la medida en contra del entonces jefe de gobierno mientras otros salían a las calles a gritar “No al desafuero”. Ante el riesgo de una situación semejante en la campaña que inicia, Carlos Slim será un factor que defina la contienda.
Esta tesis es apuntalada por Montesinos, quien sostiene que la evolución de Slim en actor político radica desde la aparición de su biografía, luego sus apariciones públicas y participaciones en proyectos como la remodelación del Centro Histórico.
“Slim es un empresario más cercano a la caracterización del economista austriaco Joseph Schumpeter, quien atribuyó al empresario, la voluntad y la acción histórica de comprometerse con su tiempo y su sociedad para impulsar los cambios requeridos”, expresa.
En ese sentido, explica que más que un apoyo tácito de este empresario a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, se trata de una señal a quienes temen al político tabasqueño de que, pese a su discurso, los empresarios pueden hacer negocios con él, “una muestra de ello son los segundos pisos y demás obras, que finalmente fueron desarrolladas por empresarios”, considera el analista.
Ante este panorama, los analistas coinciden que empresarios tradicionalmente relacionados con el panismo, mantendrán su voto como “duro”, pero aquellos que tienen otras expectativas, interés por estabilizar al país o cuyo pragmatismo los obligue a seguir las tendencias tendrán, en López Obrador una alternativa nada despreciable.

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(Publicada en Diario Monitor, 18 de enero de 2006, en coutoría con Ana Valverde)

Publicado por Sr. nagual el viernes, enero 20, 2006