Ya no se enojen, muchachos

 
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¡Gracias!

Humberto Musacchio*

emeequis

Resulta sorprendente la piedad de los enemigos del PRD. Por todas partes se les oye lamentar la rebeldía aurinegra, la terquedad de Andrés Manuel López Obrador. Aquí y allá surgen voces que advierten al perredismo sobre las graves pérdidas a las que se arriesga y le recomiendan dedicarse a administrar lo ganado, que no es poco.

La actitud franciscana de esos consejeros es por lo menos conmovedora. Llaman a los indignados perredistas a olvidar que el Consejo General del IFE lo nombraron en 2003 los diputados panistas que pastoreaba Germán Martínez, quien se asoció con Elba Esther Gordillo, en ese momento lideresa de la bancada del PRI.


Piden no hacer caso de que algunos de esos consejeros ni siquiera cumplían con los requisitos de ley, que uno de ellos era compañero de francachelas de Felipe Calderón y que el mismo personaje, quien luego sería candidato presidencial del PAN, fue testigo en la boda del consejero presidente del IFE.

No se fijen, dicen al PRD, en que el presidente Fox se gastó 1,700 millones de pesos de los contribuyentes para descalificar en radio y televisión al principal candidato opositor. No hagan caso si el mismo Vicente Fox se atribuye la victoria del 2 de julio diciendo que él ganó dos elecciones presidenciales: la propia y la de este año.

Ya párenle con la protesta. ¿Qué de malo tiene que el Consejo Coordinador Empresarial entrara en la campaña electoral violando abiertamente la ley? No sean tan fijados. Tampoco le presten mucha atención a los delitos electorales de empresas como Wal-Mart y Coppel, a las que por cierto el gobierno ya les pagó el favor autorizándolas a operar ¡como bancos!

Ah, estos muchachos del sol azteca, tan inconformes con todo. ¿Qué de malo tiene que los magistrados del Tribunal Electoral se reúnan con el presidente de la Suprema Corte, la señora Marta Sahagún y un tal Vicente Fox para platicar sobre el estercolero electoral? ¿Qué hay de reprobable en que tres de esos magistrados, quienes se empeñaban en anular las elecciones, acabaran dando su voto a torcer y se conformaran con que les permitieran hacer el recuento de irregularidades? Ya tendrán toda la vida para avergonzarse. Es cosa de imaginárselos hablando a sus hijos de ética, decencia y otras zarandajas.

Pero ustedes, amados perredistas, no lo tomen tan a pecho. Si las grandes cadenas de televisión envilecen a periodistas que antes eran respetables y les pagan para difamarlos, no se enojen, que esos gozarán del aplauso del teleauditorio, o eso creen. Si por todos lados surgen plumíferos cuyo único mérito es defender, como siempre, a quienes tienen el poder y el dinero, no se enojen, hay un Dios que –dicen– todo lo castiga, especialmente los pecados de los pobres.

Lo que falta a los perredistas es resignación. Si los acusan de estar detrás de la insurrección del pueblo oaxaqueño, aunque la APPO rechace el apoyo del PRD, ustedes no se enojen. Si les exigen no solidarizarse con las causas populares, como los toros bravos: aguanten vara.

Si en la campaña excrementicia participa alegremente el diario madrileño El País, no se preocupen, es que un pariente de Felipe trabaja para el grupo Prisa, Jesús de Polanco, cuyas empresas controlan en México el mercado de libros de secundaria, intervienen en radio y televisión pese a que lo prohíbe la ley y desde el salinato están metidos hasta el cuello en negocitos que arman con la ayuda –¿o la complicidad? – de funcionarios priistas y panistas, lo mismo da. Y si le dan chamba a su pariente, es muy humano que Felipe les quiera corresponder. Ya verán.

Por supuesto, Felipillo, el otro, el de apellido González, ya vino de España a dar consejos y, ante la zacapela ocurrida en San Lázaro, asegura que “los ciudadanos no pueden resistir ese tipo de hechos”. Lo que sí pueden resistir son los manipuleos electorales, las mentiras y canalladas de quienes tratan de imponerse por encima de esos ciudadanos que tanto preocupan al político español.

Pero en medio de todo, lo más conmovedor es el papel beatífico que ha asumido el PRI: “Muchachos, no se peleen, si nada más está en disputa el poder… Tranquilícense, para que podamos seguir haciendo negocios. Están pendientes de aprobación otras leyes, peores aún que la Ley Televisa… Ya siéntense, hombre…”

Por supuesto, el presidente Fox no perdió la oportunidad de sumarse al coro que reprueba al PRD y le exige que caiga en amnesia poselectoral. Mientras Fox se desvanecía, alguien lo oyó cantar: “Olvídate de todo, menos del PRI, porque ni tú ni nadie, rechazarán el fraude, ni el palo que te di…”


Desde luego, andan por ahí varios intelectuales que reprueban a los perredistas por su exceso de memoria y recuerdan al Octavio Paz de 1988, aquel que, palabras más palabras menos, repetía a las huestes del neocardenismo: ya párenle, sí hubo fraude, pero nomás tantito.

Algunos de esos intelectuales hasta se ofrecen de mediadores, pero no mencionan para nada el mugrero en que convirtió la derecha todo el proceso electoral. Se ofrecen para intervenir, pero a fin de cuentas se trata de que el PRD acepte que aquí no ha pasado nada y que en lo sucesivo sí va a haber democracia, porque los detentadores del poder ya no se envilecerán y han prometido portarse bien (je, je).


* Periodista, colaborador de Excelsior y autor de varios diccionarios enciclopédicos sobre México


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 12/07/2006 03:53:00 AM