Fin de una era en Excélsior

 
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Con
85 por ciento de los 786 socios de la cooperativa de Excélsior, la
mayoría de la asamblea convocada ayer, aprobó la venta de los cabezales
y de los inmuebles de esa casa editorial al empresario Olegario Vázquez
Raña, por un monto de 586 millones pesos. Con esta venta terminó una
etapa en el periodismo mexicano que pasó por diversas etapas hasta
llegar a la crisis total.

Excélsior, Revista de Revistas, Jueves de Excélsior y el Búho, fueron algunos de los activos que fueron vendidos,
así como los inmuebles ubicados en Paseo de la Reforma, Avenida
Bucareli y la calle Donato Guerra, que pertenecían a los
cooperativistas pasaron a manos de Grupo Imagen, empresa de Vázquez
Raña –hermano de Mario, dueño de la OEM–, que controla también la
radiodifusora Reporte 98.5.
Desde las 12 horas, la cooperativa del
periódico de la vida nacional convocó a dos asambleas: una ordinaria,
en la que se discutiría la oferta, y una extraordinaria, en la que se
tomarían acuerdos respecto del reparto del monto recibido.
Al filo
de las 15 horas, 571 accionistas votaron en favor de la venta del
diario y sólo siete se pronunciaron en contra, pues la propuesta sólo
contempla el pago de 30 por ciento de los salarios caídos desde 2001,
año en que se dejaron de pagar los salarios completos a los
trabajadores.
Sin embargo, la mayoría tomó esta decisión debido a
que la escasez de recursos era extrema, al grado de que no tenían ya
papel para la edición y servicios como teléfono eran deficientes.
Algunos ex trabajadores comentaron que estaban a punto de quedarse sin
publicar la edición de este día.
Algunos de los compañeros
refirieron que el asunto ya estaba “planchado” y que la asamblea fue
mero trámite para salir, de una buena vez, de la falta de recursos que
les aquejaba desde hacía ya muchos años.
Luego de las asambleas, los
compradores llevaron a las instalaciones de Excélsior cinco camiones en
los que trasladados a los trabajadores a las instalaciones de la Junta
Local de Conciliación y Arbitraje, donde firmarían el finiquito de la
negociación y recibirían su liquidación.
Era significativo ver los
adultos mayores, que alguna vez trabajaron en esa empresa, subir a los
cinco lujosos camiones Marco Polo, enviados por Grupo Imagen para
llevarlos a la Junta. Seguramente quisieron evitar cualquier connato de
violencia.
Por lo que hace a los accionistas, éstos recibieron una
compensación adicional, incluidos los trabajadores jubilados. Arturo
Ochoa, reportero de la sección nacional, comentó que las
indemnizaciones fluctuarían entre los 200 mil y los 500 mil pesos a
cada empleado, en función de su salario individual.
Dice el buen
“artocho” que hizo su cuenta para que le pagaran los 169 meses que le
debían. La cuenta sumaba 900 mil pesos, “pero pues ya qué, de lo
perdido lo que se pueda rescatar”, comentó a los compañeros que cubrían
la transacción. Y se fue con la comitiva a la Junta.
Los compradores
informaron que recontrarían a unos 260 empleados de los más de mil que
laboraban en esa empresa con un contrato temporal de tres meses y a
prueba, para determinar la plantilla que desarrollará la nueva etapa de
ese medio de información y cuyo rediseño quedará listo en
aproximadamente dos meses.
Los
cooperativistas comentaron que sólo comtratarán a los jóvenes y por
poco tiempo. La idea de los empresarios que compraron es sacar adelante
la edición en lo que rediseñan el diario. Lamentablemente, se rumora
que ello participará Danilo Black –empresa que tuvo que ver en la
transformación de Reforma, El Universal y el difunto El Heraldo de
México–. Los Danilos tienen dos meses para cumplir con su meta.
A
nombre de los nuevos propietarios de Excélsior, Ernesto Rivera,
director general de Grurpo Imagen, comentó que se trata de rescatar una
empresa con gran tradición y descartó que la transacción tuviera que
ver con los intereses de Marta Sahagún o de algún partido político.
Comentó que se trata de restablecer “la catedral” y por lo pronto
Daniel Moreno, se perfila como nuevo subdirector editorial. Habrá que
ver si no les cae la banda camarena, situación que sería terrible para
los ex trabajadores.
Rivera explicó que la compra del periódico de
la vida nacional en la coyuntura electoral es mera casualidad y que la
intención de los nuevos propietarios es crear un periódico plural y
competitivo, acorde con los nuevos tiempos. Incluso dio su correo
electrónico a los que cubrimos ese acto para que enviaramos el
currículum (para los interesados ahí va: era@imagen.com.mx)

Excélsior una larga tradición

Fundado
por Rafael Alducín en 1917, Excélsior fue unos de los diarios más
críticos del régimen priista bajo la dirección de Julio Scherer García,
quien fue expulsado de esa casa editorial el 8 de julio de 1976, en lo
que se llamó el “golpe” del gobierno echeverrista.
Durante varios
años la dirección del diario quedó a cargo de Regino Diaz Redondo,
personaje que siempre será recordado por su vinculación con el régimen
en turno y por su bajo perfil en la definición editorial del periódico.
A
partir de 2001, iniciaron los “jaloneos” por la dirección del diario,
luego de que Díaz Redondo también fuera expulsado de la dirección de
Excélsior. La venta de Excélsior comprende los activos productivos,
como los bienes inmuebles y los equipos denominados intangibles, entre
estos estarán la autorización para construir una torre en el edificio
de Bucareli y Reforma y uno de los elementos más valiosos de esta casa
editorial: su archivo histórico, así como el propio cabezal.
En
entrevista reciente, José ManuelNava Sánchez refirió que los hechos
violentos relacionados con la disputa por la dirección de esa casa
editorial ha sido un problema que se ha venido reciclando, situación
que produjo un círculo vicioso que llegó a convertirse en golpes y
tomas violentas.
El 28 de junio de 2002, la mayoría de los
accionistas decidió su venta, después de un prolongado conflicto
interno que se agudizó cuando Regino Díaz Redondo fue expulsado de la
presidencia y dirección del diario. Encabezados por Patricia Guevara y
Armando Sepúlveda, los cooperativistas juraron y prometieron fortalecer
la frágil situación económica del periódico y cancelaron toda
negociación acerca de su posible venta a la familia Vázquez Raña.
Las
pugnas internas prevalecieron los meses siguientes, al grado de
registrarse enfrentamientos físicos. Los grupos de Armando Sepúlveda y
Jaime Contreras unieron fuerzas y lograron expulsar a Guevara. La
dirección del Consejo de Administración quedó en manos de Salvador
Legorreta, quien carecía de reconocimiento legal y comenzó una serie de
conflictos legales en las que De la Huerta exigía le fuera reconocido
su papel como presidente del consejo.
Desde el 31 de enero de 2002,
la juez sexto de distrito, Lucía Díaz Moreno, reconoció al Consejo de
Administración encabezado por Rafael de la Huerta como el legalmente
constituido, pero un grupo de cooperativistas lo desconoció. El
conflicto continuó hasta que luego de nuevos forcejeos hasta que Nava
Sánchez asumió la dirección del rotativo y la asamblea reconoció a De
la Huerta como presidente del consejo.
“Hemos alcanzado un grado de
madurez que obviamente no teníamos y la tradición de golpes e insultos
la hemos dejado a un lado; es un paso importante en la resolución que
involucra a la cooperativa de mil 400 trabajadores, entre accionistas,
jubilados y trabajadores no socios”, indicó Nava en diciembre de 2004.
El
director del rotativo subrayó el trabajo de los cooperativistas,
quienes con un sueldo de 700 pesos a la semana han seguido en pie de
lucha durante los últimos cuatro años,considerados los más difíciles
para el diario, luego de la expulsión en la dirección y presidencia del
diario de Regino Díaz Redondo.
Y es que la situación económica de
Excélsior era bastante difícil. Tan sólo por concepto de pago de cuotas
del IMSS, el periódico alcanzaba un adeudo de más de 34 millones de
pesos. Pipsamex, proveedora de papel demandó al periódico por un adeudo
de 18 millones de pesos, pero canalizó su exigencia de pago ante
Legorreta quien carecía de reconocimiento legal, por lo que un juez
otorgó un amparo provisional que evitó el remate del edificio de
Reforma 18.
Por otra parte, recientemente fue publicado un edicto
para rematar el edificio de Bucareli 21, donde se encuentran los
controles de la rotativa de Excélsior. En este caso, por una
liquidación adeudada desde 1983 a Norberto Martínez, quien fue
despedido por el entonces director general, Regino Díaz Redondo, del
cargo de jefe de redacción de Ultimas Noticias.
El juez no ha
determinado la fecha del remate; sin embargo, la estrategia legal del
diario estriba en que como no se notificó al Consejo de Administración
legalmente constituido se buscará un amparo en lo que se logra vender
los activos y el cabezal de periódico.
Ante esta situación, los
nuevos dueños buscarán nogociar con el IMSS, con Hacienda y con otras
instituciones la condonación de los adeudos, con base en las leyes
aprobadas en la materia y pues la negociación con los accionistas
consistió precisamente en hacerse cargo de los adedudos, con tal que
los trabajadores le hicieran una rebajita.
Así las cosas, inicia una
nueva etapa en la vida de ese diario. Habrá que ver si los intereses
polìticos y empresariales de Vázquez Raña no provocan una situación
parecida a lo que ocurre en OEM: bajo perfil de diario, salarios
miserables y maltrato a los periodistas que laboran ahí. Por lo pronto
está la experiencia de Reporte 98.5 donde los salarios no son tan
malos, sólo que hay un problema, nadie escucha esa estación. Dejo, para
finalizar, un artículo de Marco Leviario, en etcétera que se refiere al
mito de Excélsior.

Publicado por Sr. nagual el martes, enero 24, 2006