Influenza, crisis, fobias, aislamiento y nuestro futuro inmediato

 
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Miguel González Madrid

Con la absurda fobia que en estos días se manifiesta en contra de los mexicanos por lo de la diseminación del virus de la influenza, como país ahora tenemos sobrados motivos para proyectar un futuro diferente. Si durante buen tiempo -¿meses o algunos años?- los mexicanos no podremos viajar hacia varios países por restricciones exageradas impuestas por sus gobiernos para evitar una pandemia, entonces es hora de convertir a nuestro Estado nacional y a nuestra sociedad multicultural en nuestro propio mundo posible, así como a nuestra débil economía en un mercado autosuficiente y micro-globalizado.

Es decir, tenemos la extraña oportunidad de proyectar un futuro mejor emergiendo de nuestras propias cenizas (o mejor: antes de que terminemos hechos cenizas). Por fuerza de las circunstancias, habrá que aprovechar la autarquía a la que nos orillan la crisis de salud pública, la crisis productiva-laboral y la discriminación de nacionalidad, para estimular las inversiones internas (¿o los empresarios mexicanos serán recibidos desde ahora con alfombra roja en otros países?), la investigación científica y el desarrollo científico (para ser autosuficientes en producción de medicamentos y vacunas), la industria turística (incluir en los contratos colectivos una prestación consistente en paquetes turísticos familiares, para evitar el desplome del ingreso turístico y más desempleo), la reconversión alimentaria (¿comer más carnitas, ya que no será posible exportar carne de cerdo?), la transformación del modelo (¿modelo?) educativo en primarias y secundarias, los contenidos de programas televisivos, etcétera. Incluso, podemos realizar nuestros propios juegos olímpicos y nuestra propia copa “Libertadores de México”.

¿Tiene el gobierno federal una estrategia orientada en esa dirección? No la vemos ¿Qué podrán proponer al respecto la CONAGO y, en general, los poderes públicos locales organizados, incluidas las organizaciones municipalistas? ¿Qué podremos opinar como ciudadanos activos? A propósito de las elecciones federales y locales próximas, ¿qué podrán proponer los partidos políticos y sus candidatos? ¿Más de lo mismo? ¿Sólo confusos mensajes publicitarios de imagen y falsas promesas?

Cambios radicales –no cambios cosméticos- y con la idea de un futuro distinto en un mundo que peligrosamente parece aislarnos, es lo que este país requiere urgentemente. Esperemos que el país no se nos deshaga en las manos.

Mientras, las escenas callejeras y telenoveleras de saludos de mano, besos y abrazos bajarán drásticamente su nivel de popularidad. ¿Acaso nosotros mismos, paradójicamente, daremos muestras de escasez de cariño?