Cambia cerebro en segundos

 
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El cerebro humano puede adaptarse a demandas cambiantes, incluso en la edad adulta, pero los neurocientíficos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han encontrado pruebas de que éste cambia con velocidad insospechada. Sus hallazgos sugieren que el cerebro tiene una red de conexiones silenciosas que subyacen en su plasticidad.

La tendencia del cerebro a recurrir a estas conexiones podrían ayudar a explicar el curioso fenómeno de las “sensaciones referidas,” en el que una persona con un brazo amputado “siente” sensaciones en la extremidad faltante cuando por ejemplo, la cara de él o ella es tocada. Los científicos creen que esto sucede porque la parte del cerebro que normalmente recibe “información sensorial” del brazo comienza a “referir” señales procedentes de una región cerebral cercana que recibe información de la cara.

“También hemos encontrado estas sensaciones de referencia en la corteza visual”, dijo la autora principal del estudio, Nancy Kanwisher en el McGovern Institute for Brain Research del MIT, en referencia a las conclusiones de un documento que se publicó el 15 de julio en la revista Journal of Neuroscience. “Cuando privamos temporalmente parte de la corteza visual de recibir entrada de información, los sujetos informaron que habían visto cuadrados distorsionados como rectángulos. Nos sorprendimos al encontrar estas sensaciones visuales de referencias sucediendo tan rápido como podíamos medir, en dos segundos”.

Muchos científicos creen que este tipo de respuesta reorganizada en torno a la información sensorial refleja una reconexión en el cerebro, o bien podría tratarse del crecimiento de nuevas conexiones.

“Pero estas distorsiones sucedieron con demasiada rapidez como para ser el resultado de cambios estructurales en la corteza del cerebro”, explicó Kanwisher. “Así que pensamos que las conexiones ya estaban allí, pero estaban ‘en silencio’, y que el cerebro está constantemente recalibrando las conexiones a través de mecanismos de plasticidad a corto plazo”.

Daniel Dilks, un investigador postdoctoral en el laboratorio de la Dra. Kanwisher, primero encontró la distorsión ‘cuadrado-a-rectángulo’ en un paciente que sufrió un derrame cerebral que privó una parte de su corteza visual de recibir información. El derrame creó una región ciega en su campo visual. Cuando un objeto cuadrado se colocó fuera de esta región ciega, el paciente lo percibió como un rectángulo que se extendía en la zona ciega -un resultado de las neuronas privadas respondiendo ahora a una parte cercana del campo visual.

“Sin embargo, la corteza del paciente ha sido privada de información visual durante mucho tiempo, por lo que no sabía lo rápido que la corteza visual de los adultos podía cambiar a raíz de la privación”, dijo Dilks. “Para averiguarlo, nos hemos aprovechado de los recursos naturales en cada punto ciego del ojo, utilizando una simple prueba de percepción en voluntarios sanos con visión normal.”

Imagen en la que se aprecia las distintas partes de la corteza visual primaria en colores rojo, amarillo y naranja.Los puntos ciegos ocurren porque la retina no tiene fotorreceptores donde el nervio óptico sale del ojo, por lo que la corteza visual no recibe estímulo desde este punto. Nosotros no percibimos nuestros puntos ciegos, porque el ojo izquierdo ve lo que está en el punto ciego del ojo derecho, y viceversa. Incluso cuando cerramos un ojo, normalmente no somos conscientes de que hay un vacío en nuestro campo visual.

Se necesita una prueba de percepción para revelar el punto ciego, que implica cubrir un ojo y desplazar un objeto hacia el punto ciego hasta que éste “desaparece” de la vista. Dilks y sus colegas utilizaron esta prueba para ver cómo poco después que la corteza era privada de información, los voluntarios empezaban a percibir formas distorsionadas. Ellos le presentaron rectángulos de diferentes tamaños justo en las afueras de los “puntos ciegos” y se les pidió a los sujetos que juzgaran la altura y la anchura en diferentes momentos después de que un ojo les fuera tapado.

Los voluntarios percibieron que los rectángulos se alargaban tan sólo dos segundos después de que uno de sus ojos había sido cubierto; mucho más rápido de lo esperado. Cuando el parche en el ojo fué retirado, las distorsiones desaparecieron tan rápido como habían aparecido.

“Así que la corteza visual cambia su respuesta casi inmediatamente tras la privación sensorial frente a nuevos estímulos visuales”, explicó Kanwisher. “Nuestro estudio demuestra la impresionante capacidad del cerebro para adaptarse a experiencias de cambios que pudieran ocurrir en cualquier momento, incluso en la edad adulta.”

Fuente: MIT News