Relacionan autismo y esquizofrenia con gen

 
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Investigadores de la Universidad Simon Fraser en Cánada, han encontrado que el autismo y la esquizofrenia son condiciones causadas por fallas en el mismo conjunto de genes, dando esperanzas de que una prueba o un tratamiento eficaz para una [condición] pueda ser adaptado para ser utilizado en la otra.

El hallazgo es un cambio radical en cuanto al pensamiento médico convencional acerca de los dos trastornos como enfermedades separadas y distintas, de acuerdo con el biólogo evolutivo Bernard Crespi, pero abre la puerta a nuevas vías de investigación en la causa y la cura potencial para cada uno. Crespi, junto a sus colaboradores y co-autores Philip Stead y Michael Elliot, ahora creen que el autismo y la esquizofrenia están relacionadas pero que son enfermedades opuestas, cada una causada por anomalías en el mismo lugar del genoma humano, nuestro mapa genético.

Saber dónde mirar en el genoma podría ayudar a los científicos a identificar cuál de las docenas de mutaciones genéticas que pueden conducir al autismo y la esquizofrenia son comunes en ambas condiciones. Los investigadores esperan que los tratamientos puedan adaptarse muy específicamente y ser explotados de diferentes maneras para tratar ambos trastornos mentales.

“Es como lo que realmente están haciendo ahora con el cáncer”, explicó Crespi. Mediante la identificación de ciertos receptores en las células del cáncer, el tratamiento farmacológico puede ser diseñado para atacar específicamente a éstas. “En principio, algo muy similar se puede hacer con el autismo y la esquizofrenia”, opinó.

Un fármaco para el tratamiento de los esquizofrénicos que aumenta la actividad en las vías de ciertas sustancias químicas en el cerebro podría señalar el camino a un medicamento que disminuya la misma actividad y ser de utilidad para el tratamiento del autismo. “Se pueden desarrollar tratamientos terapéuticos opuestos”, dijo Crespi. “Esa es una de las consecuencias directas, si los trastornos son opuestos”.

Crespi, Stead y Elliot están forjando un nuevo camino, en su mayoría solos. La idea de que el autismo y la esquizofrenia son trastornos en un continuo único había sido propuesta por el psicólogo Daniel Nettle, quien acuñó la idea basado en estudios de comportamiento del paciente, pero no había probado la noción genéticamente. “El autismo y la esquizofrenia han sido siempre condiciones consideradas como muy similares, pero nuestros datos más o menos dicen lo contrario”, dijo Crespi. “La idea de que dos enfermedades psiquiátricas sean opuestas es muy controversial”.

Ambas enfermedades implican un mal funcionamiento en la comprensión y el tratamiento de señales y comportamientos sociales, pero en sentidos opuestos, dijo. Las personas con autismo severo no pueden interactuar socialmente y pueden considerar a otras personas como poco más que objetos. Los esquizofrénicos dan demasiado sentido y significado a las personas y sus acciones, percibiendo intenciones y relaciones que no existen.

El percibir un significado, el sentido del yo y la interacción social compleja, representan los avances más recientes en la evolución humana, y en los autistas, esas capacidades se ven muy reducidas, mientras que en los esquizofrénicos son hiperactivas. “Es como que hay un interruptor que puede marcar la evolución humana de arriba a abajo”, dijo Crespi.

El grupo de la Simon Fraser University constató que las variaciones en cuatro conjuntos de genes están relacionadas tanto con el autismo como con la esquizofrenia. Normalmente, las personas tienen dos copias de cada gen, pero en algunos lugares del genoma, los autistas sólo disponen de ejemplares únicos, mientras que en los esquizofrénicos, copias adicionales están presentes en los mismos lugares.

Las mismas anomalías también parecen influir en el crecimiento anormal del cerebro y el tamaño de la cabeza, con hipertrofia del cerebro común en los autistas, mientras que un subdesarrollo del cerebro es asociado con la esquizofrenia. Crespi dice que las asociaciones en cuanto al tamaño del cerebro son coherentes con su teoría de que el autismo y la esquizofrenia son condiciones diametralmente opuestas.

Fuente: Canada.com