Diamantes en el cielo

 
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En su libro 2061: Odisea tres, Arthur C. Clarke imaginó que en el centro de planetas gigantes como Júpiter podría haber diamantes de millones de toneladas y casi del tamaño de la Tierra, formados por la enorme presión de sus atmósferas. Físicamente es posible, y muchos astrónomos creen que esta puede ser otra de las profecías acertadas de Clarke.

Si la teoría fuera correcta, habría al menos cuatro de estos diamantes en el Sistema Solar. Por supuesto, completamente inaccesibles para nosotros, aunque, si se corroborara su existencia, ¿qué impediría a la ambición de esta raza que volara en pedazos con misiles nucleares a todo un planeta? Pero no hace falta tanta violencia; podría haber otros diamantes más accesibles flotando en el espacio…

A 54 años luz de la Tierra, en la constelación de Centauro, hay un diamante de unos 4.000 kilómetros de diámetro (más grande que Marte). Los astrónomos lo conocen como BPM 37093, aunque se le llama Lucy, en honor a la canción Lucy in the sky with diamonds, de los Beatles. Lucy es el corazón de una enana blanca cristalizada -una estrella muerta-, un corazón casi tan grande como la Tierra misma.

A pesar de que Lucy es un hecho, es el único caso que comprueba la teoría de la cristalización de las estrellas, y seguirá siendo un misterio si este proceso es cosa común en el universo. Este podría ser el destino de nuestro propio Sol… En unos pocos miles de millones de años se hincharía hasta alcanzar el tamaño de una supernova y luego, al enfriarse, dejaría un hermoso diamante flotando en la oscuridad. Algo sin dudas poético, especialmente porque nadie habría allí para apreciarlo.