Ares

 
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En la mitología griega se llama Ares al dios de la guerra. Los griegos no sólo tenían una idea muy pobre del poderoso Ares, sino que de hecho lo odiaban. Se lo consideraba con una mezcla de sentimientos de piedad, terror y escarnio, y su papel era muy limitado: era el dios de la guerra y de ahí no pasaba.

Como se lo equiparaba con el coraje ciego, la furia asesina y la matanza, su imagen era la de un fanfarrón y un bruto. Y sin embargo, pese a su violencia y su sed de sangre, generalmente los griegos lo representaban como el perdedor en la mayoría de los combates que libraba, y de los cuales salía cojeando, derrotado y humillado.

Zeus, que en la mitología griega es el dios a quien más homenaje se rinde, aborrecía a Ares. He aquí el juicio que le atribuye Homero en la Ilíada, en lo referente al dios de la guerra:

“De todos los dioses que moran el Olimpo, para mí tú eres el más odioso, porque de nada disfrutas a no ser de las reyertas, la guerra y las batallas. Tienes la disposición obstinada e inmanejable de tu madre, Hera, a quién apenas si llego a controlar con mis palabras”