Eneida

 
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“La Eneida” es una epopeya escrita en latín por Publio Virgilio Marón, más conocido como Virgilio, en el siglo I a.C. La obra fue escrita por encargo del emperador Augusto, con el fin de glorificar, atribuyéndole un origen mítico, el imperio que con él se iniciaba.

Con este fin, Virgilio elabora una reescritura, más que una continuación, de los poemas homéricos, tomando como punto de partida la guerra de Troya y su destrucción, y colocando la fundación de Roma como un acontecimiento ocurrido a la manera de los legendarios mitos griegos.

Se suele decir que Virgilio, en su lecho de muerte, encargó quemar la “Eneida”, ya fuera porque deseaba desvincularse de la propaganda política de Augusto, o bien porque no consideraba que la obra hubiera alcanzado la perfección que el poeta quería.

La obra consta de casi 10 mil hexámetros dactílicos divididos en 12 libros, en los que se relatan la caída de Troya, los viajes de Eneas y el establecimiento definitivo de una colonia troyana en el Lacio.

“La Eneida” tiene una importantísima recepción a lo largo de los siglos, sobre todo en la Edad Media. El personaje épico por excelencia, en esa época, es Eneas (más que Ulises, cuyo prestigio no es muy alto: se le considera un personaje astuto que conquista Troya gracias a una estratagema; en la “Divina comedia” de Dante, por ejemplo, Ulises estará en los infiernos).

Se considera un honor descender de Eneas: así, Godofredo de Monmouth, en su “Historia regum Britanniae” hará descender a los británicos de Britus o Brutus, un descendiente de Eneas.

“La Eneida” ha tenido también una importante recepción musical y ha inspirado a numerosos compositores como argumento para una ópera. Las más conocidas son “La didone”, de Francesco Cavalli; “Dido and Aeneas”, de Henry Purcell -primera ópera en lengua inglesa- y la gran ópera heroica “Les troyens” (1858), de Héctor Berlioz.