Hermes

 
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Hermes es el hijo de Maya y Zeus. Cuando nació, su madre le dejó envuelto en pañales y, apenas se dio la vuelta, el recién nacido se había convertido en un muchacho y se había ido a recorrer el mundo.

Lo primero que hizo fue esperar a que anocheciera para robar las vacas de su hermano Apolo, cosa que hizo con pasmosa habilidad, pues no sólo no dejó ni una, sino que se las apañó para que Apolo se diera cuenta cuando ya había inmolado dos de ellas a los dioses, y se había comido su carne. Entre tanto tuvo tiempo de construir una lira con la concha de una tortuga que encontró.

Apolo anduvo buscando al ladrón hasta que, al amanecer dio con él, y le llevó ante Zeus, acusándole de haberle robado el rebaño entero. Finalmente Hermes reconoció su culpabilidad, pero Apolo no tuvo más remedio que perdonarle, ya que Hermes con la lira que acababa de inventar le dedicó una tonadilla encantadora y rebosante de alabanzas a su nobleza, inteligencia y generosidad.

Apolo cuyo punto débil es la vanidad, se dejó engatusar hasta el punto que, finalmente, le propuso cambiarle sus vacas por la lira, cosa que Hermes aceptó de buena gana.

Al parecer tampoco le había faltado tiempo para robar el carcaj de flechas de Cupido, la espada de Ares, el ceñidor de Afrodita y el tridente de Poseidón. Recibió algunas reprimendas de su padre Zeus, que le advirtió que debía aprender a respetar la propiedad ajena, y evitar mentir con tanto descaro. Pero sus amonestaciones eran siempre suaves ya que encontraba divertido al pequeño, a quien en una de estas ocasiones le dijo: “Pareces un diosecillo muy ingenioso, elocuente y persuasivo”

Zeus decidió sacar provecho de sus cualidades y acabó por llegar a un acuerdo, por el que Hermes se comprometía a dejar de mentir, sin que esto implicara que tuviera que decir siempre la verdad, y se encargaría de promocionar el comercio, de cuidar que los viajeros pudieran transitar con toda libertad por los caminos del mundo, así como de concluir los tratados que se realizaran. Zeus, además, lo nombró mensajero de los dioses y también ayudaría a Hades a convencer con sus dulces palabras a los moribundos.