Cambio climático, pega a los más pobres

 
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Philip Alston, representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló recientemente que el impacto del cambio climático resulta desfavorecedor para países que además enfrentan casos de extrema pobreza, y problemáticas relacionadas con el no reconocimiento de derechos humanos básicos.

Al respecto la Dra. Gabriela Muñoz, Directora del Departamento de Estudios Urbanos y Medio Ambiente en El Colef, comentó que considerar precipitados los esfuerzos por hacer evidente la necesidad de tomar medidas que accionen un proceso de reversión al cambio climático, en específico sobre nuestros hábitos de consumo y de desecho, demuestran lo poco preparados que estamos, como población, para hacer frente al fenómeno climático actual.

Agregó que es posible vislumbrar mayores beneficios de reversión en tanto enfaticemos la condición de quienes más vulnerables se encuentran hoy día. “Los más vulnerables son los más pobres”. Así identificó, por lo tanto, un proceso de segregación; y evidencia que los más pobres transitan hacia el desfavorecimiento y la precariedad.

“Revertir el cambio climático es una posibilidad que requerirá mucho esfuerzo, conciencia internacional y tiempo; al parecer, en la realidad es algo para lo que muy pocas medidas se toman (…) Sufren más quienes tienen menos recursos con qué afrontar estos cambios; son quienes no pueden, o a los que no se les permite, adaptarse”.

Un proceso de adaptación, advirtió la especialista, implica que los países afronten el panorama climático actual, tomen acuerdos; se preparen, y logren, para toda su población, el tránsito amigable y justo hacia la adaptación. Señaló el caso de la frontera norte de México, una zona semiárida y propensa a las sequías, donde es necesario, puntualizó, “educar a la población, sensibilizar y prepararla”.

En cuanto a posibles acciones, la directora del Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente de El Colef, enfatizó  algunas recomendaciones: “Hacer sistemas de almacenamiento (…) No solamente con infraestructura, políticas públicas de buen manejo del agua; no solamente corregir las prácticas cotidianas de la población, sino también las actividades económicas que nos soportan (…) Salir de una zona de confort, y con el apoyo local e internacional ejecutar buenas medidas que permitan afrontar el conflicto climático por el que estamos pasando, una condición a la que ésta y venideras generaciones habrán de enfrentarse”.

Reflexión sobre el apartheid climático | Colef Press