Dinero en el colchón (o en una cuenta de ahorro) es una pérdida

 
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¡Gracias!

Mario Alavez*

Siempre es bueno ahorrar dinero, se puede usar para emergencias, para el retiro, para viajar y un muy largo etcétera, pero el simple hecho de ahorrar no es suficiente, es más, ahorrar nos hace perder dinero.

Uno de los principios básicos de la macroeconomía es el efecto multiplicador del dinero, un pensamiento de uno de los teóricos económicos (sí, un tecócrata) clásicos de la materia, el británico Jhon Maynard Keynes.

Pero antes de ahondar en los temas “ñoños” y que decidas cerrar la pestaña, déjame tratar de convencerte de que todas las lecciones y las teorías macroeconómicas son aplicables a nuestro día a día.

Cada año, el valor del dinero en todo el mundo se hace más pequeño, debido al factor conocido como inflación, que es básicamente un panorama de cuánto se encarecen las cosas con el paso del tiempo.

Un ejemplo fácil: según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) hace 10 años un kilo de tortilla costaba en promedio 9.8 pesos, mientras que hoy cuesta 16.1.

Si tenías 100 pesos ahorrados, en 2009 te podías comprar 10 kilos con 200 gramos, hoy te compras 6.2 (¡ouch!).

Una vez hecho este paréntesis, prosigo. Keynes es uno de los teóricos más influyentes del sistema económico actual, que inició en la Gran Depresión americana con la consolidación del capitalismo, que después de convirtió en el modelo neoliberal.

El principio es simple, el efecto multiplicador básicamente establece que la generación de la riqueza, ya sea personal, empresarial o de un país, se basa en mantener el dinero en movimiento para que “trabaje” y crezca. La clave en el modelo keynesiano es invertir.

Para acabar pronto, tener mucho dinero no significa ahorrar como loco y guardarlo bajo el colchón como si fuéramos Gollum con “my precious”, sino de buscar oportunidades de inversión que nos permitan incrementar nuestro dinero a través de otros negocios que pueden ir desde la compra de divisas -como el dólar, el euro, la libra e incluso, el yuan chino- hasta productos más elaborados como los equities, las acciones o los commodities.

Aquí es cuando empezamos a decir: “eso con qué se come”, “invertir es para ricos”, “no tengo la cantidad de dinero suficiente para participar en la bolsa, divisas, etcétera”.

Eso es totalmente falso. Si eres un trabajador con prestaciones, te tengo noticias, eres un inversionista. Tu Administradora de Fondos para el Retiro (Afore) toma el dinero que ahorras y lo pone en tu nombre en diversos activos.

Además, si tienes 20 pesos puedes comprarte un dólar. Este es un ejemplo muy sencillo de cómo puedes ganar dinero invirtiendo. Si tomamos el mismo periodo que usamos para medir el precio de la tortilla (2009-2019), si hubieras comprado un dólar el 31 de diciembre de 2009, gastaste 13.08 pesos. El viernes 14 de junio cerró en 19.14 pesos al mayoreo, esto representa un rendimiento de 46 por ciento. Tus 13 pesos de 2009, hoy valen 19.

Obviamente esta no es la única forma de invertir, pero puede funcionarte como el botón de muestra para que decidas dar el primer paso y ver crecer tu dinero a través de distintas alternativas que se han multiplicado con las tecnologías de la información, Internet y las Fintech.

Invertir también requiere técnica y asesoramiento. Uno de los consejos en los que coinciden Keynes y Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo según la revista Forbes y uno de los gurús más respetados de Wall Street, es que para multiplicar el dinero se necesita paciencia y, sobre todo, nervios de acero.

Buffett hoy tiene 84 años y es dueño de Berkshire Hathaway, un fondo que tiene inversiones en casi 90 empresas alrededor del mundo, entre las que destacan Coca-Cola, American Express y un largo etcétera.

A los seis años vendía chicles puerta a puerta y a los 11 compró su primera acción, de ahí amasó una fortuna que actualmente está valuada en 84 mil 900 millones de dólares.

Los consejos de Buffett redundan en la paciencia, pero hay que quedarnos con esta frase en la mente: “Un inversionista necesita hacer muy pocas cosas bien, si evita grandes errores. No es necesario hacer algo extraordinario para conseguir resultados excelentes”.

No dudo en tu potencial para ser Warren Buffett y los caminos son variados, eso sí, recuerda que ahorrar no basta, así que invierte en lugar de permitir que el paso del tiempo y la inflación acaben con lo que has ganado con trabajo.

Egresado de Comunicación y Periodismo de la FES Aragón, coeditor de la sección de Finanzas en El Sol de México, con casi una década de trayectoria en periodismo de temas económicos, financieros y de negocios en medios como El Financiero, CapitalMedia, 24 Horas, Don Dinero.Datero, talachero, apasionado y permanentemente crítico.Twitter: @Arturo_Alavez