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(via leavetheworldbehind)

LA MALDICIÓN DE LA CABRA

Se entiende por maldición la expresión de un deseo maligno dirigido contra una persona o grupo de ellas que, en virtud del poder mágico del lenguaje, logra que ese deseo se cumpla. Conjuros, augurios, imprecaciones, señales, hechizos, juegos verbales pueden ser empleados para ultimar una maldición. De acuerdo a la creencia popular, el poder de una maldición puede penetrar cualquier ámbito y fungir como ente rector de los límites o destino de aquello identificado como maldito.
En el mundo del béisbol, los Cachorros de Chicago son considerados un equipo maldito: no han ganado la Serie Mundial desde el año de 1908 y, peor aún, no han estado en un solo juego de Serie Mundial desde 1945.
La falta de fortuna de los Cachorros es atribuida a la llamada maldición de la cabra. En 1945, un inmigrante griego de nombre Billy Sianis compró un par de entradas para el cuarto juego de la Serie Mundial entre los Cachorros y los Tigres, a llevarse a cabo en el estadio Wrigley Field de Chicago.
A Billy Sianis no se le ocurrió mejor idea que la de disponer de una de sus entradas para llevar al juego a su mascota: la cabra Murphy. Desde luego no hay evidencia como para suponer algún tipo de relación sentimental entre Sianis y Murphy, salvo el hecho de que el primero salvó la vida de la cabra, quien se había accidentado al caer de un camión transportándola.
El ingreso al estadio de nuestros peculiares personajes tuvo como salvoconducto inicial una acalorada discusión con el personal de seguridad. Por cierto que la cabra Murphy iba vestida para la ocasión con una manta conteniendo la leyenda: “We got Detroit’s goat.” (Tenemos a la cabra de Detroit).
Sianis y Murphy estuvieron apoyando durante el partido a los Cachorros, antes de ser finalmente expulsados del estadio por el personal de seguridad a instancias del dueño de los Cachorros Philip Knight Wrigley, quien argumentó la pestífera presencia de la cabra.
Sianis, antes de ser echado del estadio, desató la maldición al vociferar que los Cachorros jamás volverían a jugar una Serie Mundial en Wrigley Field. Murphy habría supuestamente apoyado la determinación de su amo mediante algunos compases mágicos trazados con sus extremidades.
Los Cachorros perdieron el juego y eventualmente la Serie Mundial. Desde entonces, no han vuelto a saber del clásico de octubre. De hecho, durante los siguientes 20 años a la expulsión de la cabra, los Cachorros estuvieron condenados a terminar segundos en su división, con lo cual no tuvieron acceso a los juegos de campeonato.
Sianis murió en 1970, pero aún así la leyenda maldita ha continuado y se encuentra inextricablemente ligada a la historia de los Cachorros. Algunos han propuesto el empleo de métodos de exorcismo y no faltan otros quienes han imaginado complejas teorías como la de que la imposibilidad de acceder a la Serie Mundial de los Cachorros es una suerte de cerrojo divino para evitar el desencadenamiento del Apocalipsis: un juego de Serie Mundial de Cachorros implicaría el fin del mundo.
¿Cierto? ¿Falso? La historia suena absurda, pero un principio de prudencia insta a no corroborar su veracidad.